[Aniversario] «Memorias de un asesino»: La cacería del monstruo interno

El 2 de mayo de 2003 se estrenó en Corea del Sur el largometraje concebido por Bong Joon-ho, y el cual luego recorría diversos países y festivales internacionales, como el de San Sebastián, en España, donde fue galardonado con los premios Fipresci, Nuevos Directores y la Concha de Plata dedicada al mejor realizador.

Por Rafael Jaramillo Avellán

Publicado el 8.11.2023

En 2023 se cumplieron 20 años de este thriller espectacular que se ha convertido en una de las películas coreanas más importantes de este siglo. Bong Joon-ho (1969) demostró ser un autor de alto calibre coescribiendo esta adaptación y dirigiéndola con un tono y edición sombríos que le da sensación de maldad al ambiente del largometraje. La historia sigue a dos detectives en 1986 que investigan los primeros casos de violación y asesinato en Corea.

Basada en la obra de teatro que retrata los casos reales ocurridos en Hwaseong, Memorias de un asesino (Memories of Murder, 2003) es una mecha lenta sobre tu brazo que va mostrando algunas verdades y caras de los seres humanos. La trama nos muestra la evolución del protagonista, el detective Park Doo-man, de estar ensimismado en métodos arcaicos de investigación a apersonarse y dejarse ayudar por la mejor experiencia del deuteragonista, el detective Seo Tae-yoon.

Son dos caras de la misma moneda, pero terminan representando la desesperación y la colaboración humana al enfrentarse al conflicto central de la trama.

 

Una mirada hacia el alma

Basta decir que las actuaciones son excelentes y se siente el tormento de estos detectives al enfrentarse a esta serie de crímenes. El tono y atmósfera lo son todo, ya que de inicio a fin estás inmerso en esta aura de maldad que ronda cada toma de la obra.

Se aprecia como un filme de David Fincher. Cada ángulo e inserto de Bong Joon-ho nos muestra la brutalidad y crudeza sin exponer de más, la desesperación y angustia tanto de los detectives y víctimas, así como la frialdad hacia los sospechosos.

Todo esto es acompañado de una banda sonora hermosa, que llena de un potente dramatismo cada escena en que aparece y encaja perfecto con el final y los créditos. Es aquí donde hago hincapié en lo mejor de Memorias de un asesino: el final.

Si bien el desarrollo es un poco lento y hasta a veces repetitivo, el desenlace lo hace valer todo. Una mirada hacia el interior, hacia el alma, que nos dice que no todos los monstruos se ven por fuera, sino que muchas veces estos yacen en lo más oscuro de las personas.

 

 

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Rafael Jaramillo Avellán (Guayaquil, 1994) estudió ingeniería civil en el Tecnológico de Monterrey (México) y actualmente cursa una maestría en innovaciones pedagógicas en la Universidad Casa Grande (Ecuador).

Amante del cine desde muy pequeño, lleva siete años escribiendo crítica de cine y ha colaborado con revistas tanto físicas como digitales. Sus escritos pueden encontrarse en su blog personal.

 

 

 

 

Tráiler:

 

 

 

Rafael Jaramillo Avellán

 

 

Imagen destacada: Memorias de un asesino (2003).