En esta novela la autora italiana Rosella Postorino regresa al tratamiento de hechos históricos a través de la ficción literaria a fin de presentar las desventuras de un pequeño grupo de niños que vive en Sarajevo al estallar la guerra entre Serbia y Bosnia-Herzegovina, a mediados de la década de 1990.
Por Cristián Uribe Moreno
Publicado el 30.8.2025
La editorial Anagrama en su colección Panorama de Narrativas, publicó este 2025, el último libro de la autora italiana Rosella Postorino (1978), Me limitaba a amarte. La escritora romana se hizo mundialmente famosa en el 2018 con la novela La catadora, obra en la cual se introduce en el círculo interno de Hitler y unas jóvenes cuyo trabajo era probar los alimentos antes de que el líder nazi los ingiriera.
En su trabajo Me limitaba a amarte, vuelve a los hechos históricos para presentar las desventuras de un pequeño grupo de niños que vive en Sarajevo al estallar la guerra entre Serbia y Bosnia-Herzegovina.
Omar y Sen son hermanos de descendencia musulmana que viven en un orfanato. Lugar en el que también habitan los hermanos Nada e Yvo, de religión católica. Debido al constante peligro que empiezan a sufrir los habitantes de la capital bosnia por el asedio de tropas serbias, el establecimiento decide enviar a los niños a Italia.
El único que se quedará combatiendo es Yvo, que ya es mayor de edad. En el viaje, se integra al grupo de niños, Danilo, un muchacho que, a diferencia de los otros, tiene una familia que por seguridad decide enviarlo al vecino país.
Con todo, en la península itálica, llegan a un convento donde unas monjas los acogen. Con ellas empieza la difícil convivencia de estar alejados de su patria y de sus familias, con costumbres y una lengua que les son ajenas.
La dura realidad de la guerra entra desde las primeras páginas del relato. Omar pasea con su madre de la mano, en las calles de Sarajevo, en el momento que una granada cae y los separa violentamente.
En el caos, Omar llega corriendo al orfanato y estará durante años recordando el instante en que se separó de su progenitora, que terminará formando parte de los sueños y pesadillas del niño.
Los horrores de la guerra estarán siempre presentes en el relato, ya sea por la voz de los propios chicos, ya sea por una voz no identificada que cada ciertos momentos se hace presente en el relato, transmitiendo las barbaridades de la contienda de una manera directa.
Las guerras pasan, la humanidad, persiste
La historia se centra en la mirada infantil que tienen los tres protagonistas, Omar, Nada y Danilo, sobre un conflicto armado que no logran entender pero que los ha expulsado de lo más preciado: su tierra, su hogar.
De esta forma, los tres personajes crecerán juntos en esos años que dura el conflicto, extendiéndose más allá durante décadas, apartados de su patria, viviendo la pérdida de su idioma, de sus tradiciones, de sus creencias, de su familia, apoyándose de forma mutua. No obstante, los destinos de cada uno serán muy disímiles.
Como refugiados nunca estarán del todo cómodos en el país que los acogió. Y al momento de volver a casa, alguno de ellos no podrán adaptarse a la nación en ruinas que quedará después de la guerra.
Desarraigo, desadaptación, traumas, resiliencia y amor van entrelazándose en este pequeño grupo de amigos a lo largo de los años.
La narrativa de Pastorino permite ir siguiendo a los chicos, que buscan sobrevivir lejos de su tierra, exhibiendo los distintos caminos que toman unos y otros en medio del caos en que se transforman sus vidas por culpa de la guerra.
Pastorino esboza los destinos que forjan los individuos y como no hay una lógica única que permita entender sus variadas decisiones.
La entereza de algunos les permitirá superar la crueldad que vivieron; el espíritu imbatible de otros que nunca claudicaron; la soledad que se cierne sobre otros que no olvidan; el deseo de nunca volver a aquel lugar; el daño irreparable en otros vencidos por la tristeza, son tópicos que dan un breve pero intenso panorama de las consecuencias de la lucha armada en la ex-Yugoslavia.
Si bien la historia hacia el final tiene toques de melodrama, la narración ha llevado al lector hacia momentos memorables de emoción y de verdad, con una prosa ágil, precisa y, en pasajes, iluminada. Para traspasar ese sombrío momento en que los conflictos humanos se llevan por delante miles de vidas.
El nombre de la novela, la autora Rosella Pastorino lo toma de unos versos del poeta bosnio Izet Sarajlic de su composición «Una calle para mi nombre». En el poema se grafica muy bien el momento histórico del conflicto bélico que vive el hablante y como esto no doblega su voluntad de seguir sintiendo amor por el prójimo.
Algo que parece estar en la esencia de la amistad que forjan estos tres amigos, de los cuales Rosella Pastorino relata su inflexible espíritu. Las guerras pasan, la humanidad, persiste.
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Cristián Uribe Moreno (Santiago, 1971) estudió en el Instituto Nacional General José Miguel Carrera, y es licenciado en literatura hispánica y magíster en estudios latinoamericanos de la Universidad de Chile.
También es profesor en educación media de lenguaje y comunicación, titulado en la Universidad Andrés Bello.
Aficionado a la literatura y al cine, y poeta ocasional, publicó asimismo el libro Versos y yerros (Ediciones Luna de Sangre, 2016).

«Me limitaba a amarte», de Rosella Postorino (Editorial Anagrama, 2025)

Cristián Uribe Moreno
Imagen destacada: Rosella Postorino.