Macarena Araya, escritora: “Yo creo que el trabajo de la memoria sigue siendo un tema muy importante”

La actriz y guionista chilena lanzó hace muy poco su primer libro: «Paisajes (No habrá muerte. Aquí terminará el cuento)», un texto híbrido que puede leerse como un compendio de relatos de ficción o bien como una novela corta.

Por Juan Pablo Sáez

Publicado el 22.5.2019

La escritora Macarena Araya Lira (Santiago, 1985) acomoda sus lentes redondos y, con entusiasmo calculado, saca de su mochila un libro: el último de Óscar Contardo, Rebaño. Alaba la investigación hecha por el autor. Cuenta que el libro describe la tragedia de la familia de Ricardo Harex, un estudiante de cuarto medio de un colegio salesiano de Punta Arenas que está desaparecido desde el año 2001. Araya dice que hasta antes de leer el libro no tenía idea del caso.

Hace un tiempo (mucho antes de leer Rebaño) Araya comenzó a hacer lo mismo que hizo Contardo, pero en torno al caso de otro desaparecido: el diputado socialista Carlos Lorca, detenido en Villa Grimaldi en 1975, cuando tenía 30 años de edad. En 2017 el documentalista Rafael Burgos le propuso a Araya que escribieran juntos el guion para una serie de televisión que relatara el caso Lorca. “Hemos hecho viajes, entrevistado a un montón de gente, y hemos decidido contar como sea esta historia porque es un personaje totalmente olvidado del relato oficial”, cuenta.

En su primer libro, Paisajes (No habrá muerte. Aquí terminará el cuento), recientemente publicado por la editorial Noctámbula (2019), Macarena Araya pone en escena a una treintañera cuyo padre fue un militante comunista. Tras un altercado con un vecino, la mujer se obsesiona con la idea de que el tipo es un ex-agente de la CNI.

 

—Es raro ver a alguien de tu generación hablando de la dictadura, si no alcanzaste a vivirla. Tú eres hija de la Transición.

«Los de mi generación sí somos hijos de la dictadura —desmiente sin titubear—. Porque la dictadura no terminó en el ’90. Terminó la CNI, sí, lo evidente de tener a Pinochet ahí salió, pero cuando no tienes lo evidente, lo otro, lo silencioso, se sigue desarrollando. Tú piensas que no está, pero sigue creciendo por abajo como una raíz gigante de un árbol. La falta de justicia para los familiares de los desaparecidos, por ejemplo, es un tema que si no lo tomamos nosotros como generación joven…es como caer un poco en el olvido. Yo creo que el trabajo de la memoria es un tema muy importante».

Al igual que la escritora Nona Fernández, la autora de Paisajes es actriz de formación. Estudió teatro en la Universidad Diego Portales (UDP), de donde alcanzaron a salir tres generaciones de actores antes de que la carrera fuera clausurada definitivamente. “Estudiando teatro me di cuenta que me interesaba estar detrás del proceso creativo, más que como actriz”, cuenta. “Ahí empecé a tomar el camino del guion y luego me gané una beca que me permitió estudiar guion de cine [en Barcelona] y ahí me empecé a dedicar más a eso”.

Actualmente trabaja en la universidad de donde salió, haciendo clases de comunicación oral en la Facultad de Derecho, y escribe guiones como independiente para varias productoras ligadas a la publicidad y a la tele. El año pasado trabajó como guionista en el programa No culpes a la noche de TVN. Macarena Araya ve diferencias sustantivas entre el oficio del guionista y el del escritor.

«En el caso del escritor, el proceso termina con la escritura —dice—. En cambio con el guion y la dramaturgia el proceso continúa, el guion desaparece. Uno puede ver su obra o su guion muy potenciado o totalmente mutilado, porque después viene otra persona que lo interpreta, lo configura de otra manera. Yo siento que el guion y la dramaturgia son más bien parte de una cadena. En cambio, en la escritura el lector va a tener la experiencia directamente con tu obra, sin intermediarios».

 

— ¿Cómo llegaste a escribir ficción: fue por accidente o te lo propusiste desde niña?

«De tan chica, no. En el colegio escribía poesía de muy mala calidad, muy melosa. Pero en la escuela de teatro empecé a escribir dramaturgia, escribía obras de teatro. Recuerdo que tenía un profe, que era Benjamín Galemiri, que hacía unas pequeñas premiaciones. Entonces tú tenías que escribir una obra para que tus compañeros la montaran. Ahí empecé a sentir un goce al escribir ficción. Escribí teatro y paralelamente empecé a tomar cosas del guion. Después me metí a Canal 13, quedé seleccionada en un taller de guion de teleseries y ahí descubrí que eso también era otro formato para escribir. Ya los cuentos y la literatura empezaron después de la escuela de teatro. Empecé a escribir cuentos cortos».

Su camino como narradora comienza a pavimentarse en 2016. Ese año llega a la final del extinto Concurso de Cuentos Paula, con su relato Antonio, y un año más tarde gana el Santiago en 100 Palabras con el microcuento Los vampiros. En 2018 un jurado presidido por la escritora argentina Samanta Schweblin le otorga el último de los Paula por Los huesos. El cuento, que relata la historia de una madre y su hija que viajan al norte a buscar los restos de la abuela tras un terremoto, había sido escrito en el taller de María José Viera Gallo. La historia sería incorporada a Paisajes con otro título: Ovalle (Con M. nos abrazamos y ella me susurró al oído que no la dejara. Pero la dejé).

«Ahí dije: lo que escribo resuena en alguien —comenta Araya a propósito de estos reconocimientos—. Porque quizás tú encuentras que lo que escribes es piola, decente, pero hasta que alguien no lo lee y algo le pasa con lo que tú lees, como que cuesta creerse un poco el cuento. Siento que cuando otro lo lee ahí tú empiezas a decir: ah, ya, aquí hay la posibilidad de desarrollar algo. Claro, yo creo que el Concurso Paula fue como un destello que me dijo: ya, aquí hay que seguir. Como que es un espaldarazo. Mi paso siguiente, claro, fue decir: hay que publicar algo, ver qué pasa. O más que publicar algo, tirarse a la piscina como para sentir que tienes un libro, como que tienes un techito, un techito de escritora».

Es justamente el año en que queda finalista del Paula que Macarena Araya comienza a idear el proyecto de un libro que en 2019 terminaría siendo un híbrido: un compendio de cuentos que puede ser leído como una novela corta, una nouvelle. La línea temporal que recorre el libro es progresiva y el personaje principal —una mujer de unos treinta y tantos— es siempre el mismo. Sin embargo, cada capítulo puede ser leído como una historia en sí misma, independiente de las otras.

«Esa es la idea —reconoce—. Hay un trabajo en cuestionar el formato. Yo lo presento como un libro de cuentos pero la experiencia lectora le genera una duda al lector: ¿es un libro de cuentos o una nouvelle muy fragmentada? Yo le digo al lector: ¿cuál es tu experiencia? Si abres el libro y lees Ovalle, claro es un cuento, pero si Ovalle lo lees en relación a Uruguay, en relación a Ñuñoa, es como otra experiencia lectora. Finamente es un híbrido, eso me parece interesante».

 

—La protagonista de Paisajes parece que fuera tu alter ego. ¿Tiene cosas tuyas este libro?

«Yo conversaba esto con Arelis Uribe, quien presentó mi libro, y yo le preguntaba algo parecido sobre su libro Quiltras, lo mismo: ¿ficción o autoficción? Y ella me decía sí y no, soy yo y no soy yo. Entonces yo le copio esa respuesta. Hay varias similitudes: el personaje sí estudió teatro o vivió en Barcelona, cosas que a mí me pasaron, pero las experiencias que le pasan al personaje no son necesariamente las experiencias que me pasaron a mí. Descubrí que es bueno tomar ciertas anécdotas, ciertos personajes que tú conoces y de ahí ficcionar. Por ejemplo, en el cuento Los huesos efectivamente mi abuela estaba enterrada en Ovalle y vino el terremoto de Punitaqui y su tumba quedó abierta. Los huesos hubo que ir a buscarlos y traerlos a Santiago, pero el viaje yo no lo hice con mi madre. En el cuento la protagonista sí viaja con su madre. También hay historias que me han contado. Creo que el material para escribir viene de muchos lados y yo sí me valgo de cosas que me pasaron, pero no es mi historia».

Además de la madre, el otro personaje importante en Paisajes es Juan, el mejor amigo de la protagonista. Ella lo conoce mientras ambos estudian en Barcelona gracias a una beca. A diferencia de la protagonista, Juan creció en una población del sur de Santiago. Un día le avisan que alguien de su familia ha muerto y se ve obligado a volver a Chile. Araya creó este personaje inspirándose en un chileno que ella misma conoció cuando estudió en Barcelona.

«El personaje de Juan es súper trágico porque pese a haber salido de un dolor muy grande, siempre el país lo vuelve a tirar para abajo y no le permite ser realmente lo que quiere. A mí me pasó que, teniendo ciertos privilegios, con mis compañeros de Barcelona, puta nosotros éramos como unos guachos, no sabíamos nada, ellos tenían otros referentes, como que teníamos que ponernos muy al día. Tuve esa sensación allá. Pero uno aprende igual a valorar a sus referentes. Por ejemplo haber crecido viendo las teleseries de Thalía, que eso los europeos no lo tienen, y a veces uno reniega de eso. El haber crecido mucho con la tele como una compañía, como que ellos no tienen esa experiencia y como que tú renegaste de eso, pero, al final, cuando pasa un poco el tiempo te das cuenta que tú eres esa mezcla de cosas, que eres como un mercado de las pulgas lleno de cachivaches de distintas partes. Crecimos con siete horas de Don Francisco en un solo día».

 

—Entre las páginas 129 y 138 hay un cuento, titulado Puerto Cisnes, donde no hay relato. Las letras son reemplazadas por unas líneas verticales. ¿Cómo hay que interpretar eso?

«Ese cuento aparece en un momento particular en el libro que es después de la muerte de la madre. Es un respiro después que pasó algo importante, es un quiebre. El quiebre se evidencia con un cambio de formato. Estas líneas pueden ser un tajo, una lluvia, una lágrima, una pausa, da lo mismo, como una interferencia. A mí me gusta experimentar con el formato y me gusta meter líneas y puntos. Me parece interesante cuando esas cosas aparecen en los libros y claro es como un respiro de alguna forma y como un cuento que no se cuenta. Es el reencuentro de una hija con su padre ausente, pero tampoco se cuenta nada y estas líneas hablan de esta fractura. Ese momento debe descolocar al lector, pero entiendo, la idea es que provoque algo casi como sensorial a través de algo visual».

Pese a haber lanzado hace poco más de un mes su ópera prima, alabada por dos escritoras de renombre como Nona Fernández y Arelis Uribe, Macarena Araya no descansa. Paralelamente al proyecto de serie sobre el diputado desaparecido Carlos Lorca, trabaja en una novela inspirada en una obra de teatro que alguna vez ideó, pero no concretó.

«Se trata de una periodista joven que cubre una marcha y se pone muy violenta -cuenta entusiasmada-. Y eso se mezcla en paralelo con una historia de animales que bajan en el verano de la cordillera a Santiago. Esas dos historias se van cruzando. Tengo bastante avanzado. Por ahí tengo una idea para teatro, quiero escribir un poco mi experiencia en la tele que fue muy particular en un programa franjeado; escribir sobre esos típicos personajes malvados de la tele. Los conocí. Como que iba anotando las cosas frikis que pasaban ahí».

 

— ¿Qué libro recomiendas?

«La luz negra o El nervio óptico, de María Gainza, cualquiera de los dos».

 

— ¿Y una serie?

«Atlanta, es sobre la vida de unos raperos. Aunque mis favoritas siguen siendo Six Feet Under, Mad Men y The Office».

 

Juan Pablo Sáez (Santiago, 1975), es un periodista y escritor chileno.

Ha colaborado con artículos literarios para los sitios electrónicos IntemperiePaniko y Soy Pensante y para el diario La Estrella de Valparaíso. También escribe artículos políticos para el sitio El Mostrador.

Desde 2009 ha participado en distintos talleres literarios, destacando los cursos de los escritores Jaime Collyer, Pablo Simonetti y Matías Correa.

En el año 2018 publicó su primera novela, Operación Réquiem, bajo el sello «Roja y Negra» (Penguin Random House).

 

La escritora chilena Macarena Araya

 

 

«Paisajes (No habrá muerte. Aquí terminará el cuento)», de Macarena Araya Lira (Editorial Noctámbula, 2019)

 

 

El periodista y escritor nacional Juan Pablo Sáez

 

 

Crédito de las fotografías utilizadas: Juan Pablo Sáez.