“El gato negro”, uno de los cuentos fundamentales de Edgar Allan Poe

La gran mayoría de los relatos de Poe pueden ser calificados o como tramas del horror o bien como historias policíacas (aunque las hay de ciencia ficción) los cuales, sin embargo, tienen una extraordinaria calidad literaria (no olvidemos que al autor estadounidense es considerado el padre de la narración policial moderna) y entre las breves creaciones relacionadas con lo sobrenatural se encuentra ésta que ahora analizamos más abajo.

Por Sergio Inestrosa

Publicado el 6.11.2018

Acabo de estar en una conferencia en la ciudad de Baltimore, muy cerca de Washington D.C. y uno de los puntos obligados a visitar en esta urbe, es la tumba del famoso escritor estadounidense Edgar Allan Poe ((1809 – 1849). Producto de esa visita, comparto con ustedes este breve texto sobre uno de sus mejores cuentos titulado “El gato negro” («The Black Cat»). Este relato apareció publicado por primera vez en el periódico Saturday Evening Post de Filadelfia el 19 de agosto de 1843.

La breve ficción es considerada por los críticos como uno de los más espeluznantes de la historia de la literatura.

Poe es considerado por la crítica literaria como un escritor romántico, pero me apresuro a aclarar que la vertiente a la que se inscribe es la del romanticismo inglés que enfatiza lo grotesco, el lado «oscuro» de las cosas y de las personas. Estos mismos críticos afirman que la obra de Poe está más cerca de las perturbaciones de Byron que cualquier otro escritor romántico estadounidense.

La gran mayoría de los relatos de Poe pueden ser calificados o como cuentos de horror o como historias policíacas (aunque los hay de ciencia ficción) en cualquiera de sus formas, y los cuales tienen una extraordinaria calidad (no olvidemos que el autor estadounidense es considerado el padre del cuento policial moderno) y entre las breves creaciones relacionadas con lo detectivesco más conocidas están: “La carta robada” o “Los crímenes de la calle Morgue”.

Por lo que respecta a los cuentos de horror, predomina el tema de la muerte, el cual trae apareado el argumento de la angustia y el desasosiego que produce el saber que es imposible escapar a la muerte. El otro gran tópico de los relatos de horror es el de la necrofilia (algunos piensan que hay una obsesión de Poe por esta variable), la que viene acompañada de rasgos dicos como vemos en la breve historia “El gato negro” que es el que ahora presento a la consideración del lector o lectora.

En el cuento el narrador describe que de niño tuvo muchas mascotas y ya de casado lleva una vida hogareña apacible; la joven pareja tiene variadas mascotas incluyendo un mono. Todo va bien hasta que el marido empieza a dejarse arrastrar por la bebida; el alcohol lo vuelve una persona violenta y en uno de sus ataques primero le saca un ojo al gato y poco tiempo después lo cuelga de una rama. Esa misma noche se produce un incendio que destruye su casa y todas sus pertenencias. Sin embargo, en la única pared que quedó en pie se podía observar la imagen de un gran gato con una soga al cuello.

Poco tiempo después, un segundo gato aparece (es el verbo adecuado, pues se trata más bien de una aparición, pese a la corporeidad física del animal) en la cantina y lo sigue a su casa, y se convierte de esta forma en la nueva mascota; sin embargo, el animal muestra una especial preferencia por la esposa, lo cual produce odio y temor en el narrador; a partir de este punto, las cosas van de mal en peor y en una ocasión en que la pareja bajó al sótano acompañado del gato, este estuvo a punto de tirarlo de las escaleras; el tomó un hacha que tenía a mano y trató de matarlo, pero su mujer lo detuvo y entonces el hombre clava hacha en la cabeza de la mujer.

Para deshacerse del cuerpo, el victimario la entierra en una de las paredes del sótano. Al terminar de esconderla el hombre expresa: “Al menos aquí, mi trabajo no ha sido en vano”. La policía comienza a investigar la desaparición de la mujer y buscan en su casa y cuando están a punto de irse sin haber encontrado nada, el aullido del gato delata el crimen y al criminal.

La narración del cuento es circular; es decir, después de una vida apacible de niño, rodeado de mascotas, aun ya de adulto y casado, el personaje se degrada por el alcohol a niveles inhumanos y mata al primer gato; el círculo se cierra con la aparición del segundo gato, al que le sigue un nuevo acto de violencia (el asesinato de la mujer) y la venganza (rasgo humano otorgado al animal) en la mascota de reemplazo que delata al criminal.

Por otra parte, la historia se encuentra relatada como una evocación o como una confesión por un narrador “personaje”; este narrador hace alusión directa a sus acciones, a su perversión (ese impulso humano a hacer lo que no es debido hacer, de hacerlo por el simple hecho de hacerlo) y a su falta de remordimientos.

El resto de personajes a que se alude en el cuento: la esposa, la policía, los animales, todos operan desde el anonimato; tal vez el primer gato a quien el narrador describe como grande, bello y sagaz hasta un grado asombroso sale un poco de las sombras volviéndose el antagonista del narrador; tanto así que hasta se nos revela su nombre: Plutón, patronímico de la divinidad del infamando en la mitología latina; Hades en la versión griega.

El segundo gato, por mucha semejanza que presenta con Plutón (incluso con su ojo tuerto), posee una característica que los contrapone: una macha blanca que le cubre casi por completo el pecho, y que puede ser considerada como un signo de fidelidad con su antecesor lo que explica el porqué y la razón de su parecido con el narrador: lo sigue a casa, lo fastidia y después delata su crimen entregándolo a la justicia; vengando de esta forma la muerte de Plutón.

Algunos críticos han querido ver en la tríada de este cuento (narrador, esposa, gato) un rasgo autobiográfico de Poe, su esposa Virginia y la gata Caterina, sin olvidar que el genial autor tuvo una vida difícil, llena de deudas (muchos de sus escritos fueron hechos para poder pagar los apremios) y marcada por el abuso del alcohol y de las drogas. Los estudiosos han sostenido que los personajes centrales de Poe, en casi todas sus obras, presentan rasgos que podrían asemejarse a los del propio autor.

Este cuento es en sí mismo una evocación: “Desde mi infancia me destaqué por la docilidad y humanidad de mi disposición” y a la vez también una confesión de un hombre que está a punto de pagar su crimen con su propia vida: “…mañana voy a morir, pero hoy quiero descargar mi alma…”. El espacio físico desde donde se recuerda es la celda (desde aquí se describe la historia y se observan los sucesos y los lugares).

Ojalá el lector o lectora si aún no conoce la obra de Poe, se anime a leer si no este cuento cualquier otro de este notable escritor estadounidense: le aseguro que su lectura y el tiempo invertido en ella no va a ser una mala recompensa.

 

Sergio Inestrosa (San Salvador, 1957) es profesor de español y de asuntos latinoamericanos en el Endicott College, Beverly, de Massachusetts, Estados Unidos, además de redactor permanente del Diario Cine y Literatura.

 

 

Una de las ediciones canónicas de los cuentos completos de Edgar Allan Poe en castellano, bajo la traducción del escritor argentino Julio Cortázar

 

 

 

Imagen destacada: Edgar Allan Poe (1809 – 1849).