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[Crítica] «El bosque de la noche»: Una de las novelas favoritas de Pedro Almodóvar

El realizador español cada vez que puede le rinde un homenaje a la obra cumbre de la escritora estadounidense Djuna Barnes (en la imagen destacada), tal y como se aprecia a través de un primerísimo plano en movimiento de su emblemático filme «La flor de mi secreto» (1995), y el cual se encuentra protagonizado por la entrañable actriz Marisa Paredes.

Por Eduardo Suárez Fernández-Miranda

Publicado el 10.3.2022

En 1936 la editorial londinense Faber and Faber publicó la novela de Djuna Barnes (1892 – 1982), Nightwood. Este enigmático título podría tener su origen en la tempestuosa relación que la escritora mantuvo, en los años 20, con la escultora Thelma Wood, quien muy probablemente haya inspirado al inquietante personaje de Robin Vote en la novela.

Hasta el momento de su publicación, la novela sufrió varios rechazos por motivo de su temática, sin embargo, la oportuna intervención del poeta T.S. Eliot, principal valedor y revisor de la misma, fue determinante para que finalmente viera la luz.

Seix Barral acaba de publicar El bosque de la noche en traducción de Maite Cirugeda y de Aurora Echevarría Pérez. En los años 90 la editorial barcelonesa ya contaba en su prestigioso catálogo con el libro de Barnes. La novela contenía, entonces, un esclarecedor prólogo de T.S. Eliot.

La edición actual, ha añadido un texto de la escritora Siri Hustvedt, donde analiza la obra de Djuna Barnes desde un punto de vista feminista: «No es esta una novela con un giro de género, sino donde el género en sí se descubre como un mito perturbador».

El bosque de la noche ha permanecido —continúa la escritora—: «en los márgenes de la literatura, como si, al igual que sus personajes, se hallara condenado al estatus de paria histórico, un texto que, pese a las declaraciones periódicas sobre su ‘genialidad’, no puede integrarse en la gran narrativa de la literatura y sus ‘grandes’ autores».

 

El enigma de la nocturnidad

La novela se desarrolla en el París de los años 20, donde los protagonistas viven en un ambiente propio de la bohemia, o de una aristocracia decadente. La figura central, y en la que confluyen el resto de los personajes, es la joven y promiscua Robin Vote, un ser libre que: «buscaba continuamente la oscuridad» y que «no podía dejar su vida nocturna y depravada».

El barón judío vienés Felix Volkbein, otro de los protagonistas, encuentra en Robin un medio para perpetuar su recién creado linaje. Nora Flood es, quizás, el personaje más equilibrado de esta obra, quien se rinde a la pasión amorosa por Robin.

Ella misma reconocerá que este amor: «sentido con pasión es la muerte. Lo sé. Pero también sabiduría. Lo vivo como una condena». En el otro vértice del triángulo pasional encontramos a Jenny Petherbridge, una pérfida mujer que atraerá a la joven Robin Vote a su vida.

Y contemplando esta extraña trama sentimental, el doctor Matthew O’Connor, un ser extravagante de vida solitaria que, sin embargo, es capaz de expresar a través de su voz, y sus interminables monólogos, los complejos sentimientos de sus compañeros.

El bosque de la noche es una novela oscura, de personajes que «el mundo desecha: los desposeídos, los descarriados, los herejes y los rebeldes», como señala Siri Hustvedt.

La experiencia vital de Djuna Barnes en el París de las vanguardias, donde coincidió con los grandes escritores de la generación perdida, fue fundamental para crear una obra en la que el lector descubrirá: «la excelencia de un estilo, la belleza de la frase, la brillantez del ingenio y de la caracterización, y un sentido del horror y de la fatalidad digno de la tragedia isabelina», como nos recuerda Eliot, en su invitación a la lectura de esta inolvidable novela.

 

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Eduardo Suárez Fernández-Miranda es licenciado en Derecho de la Universidad de Sevilla (España).

 

«El bosque de la noche», de Djuna Barnes (Seix Barral, 2022)

 

 

Eduardo Suárez Fernández-Miranda

 

 

Imagen destacada: Djuna Barnes.

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