«Pokémon: Detective Pikachu»: Mágica, pero no tanto

El largometraje -si bien consigue entretener y cautivar- es también un poco decepcionante, cuando tiene bastantes virtudes a su favor: las secuencias de acción están notablemente bien montadas y la cámara es precisa para registrarlas, y los efectos visuales, si bien no son perfectos, resultan bastante decentes y fieles a los modelos originales, lo cual ya es mucho. El problema está en el plano argumental: la historia, a ratos, languidece y si no fuera por el investigador irreverente y adicto a la cafeína, varios momentos serían completamente olvidables.

Por Felipe Stark Bittencourt

Publicado el 30.5.2019

En una crítica pasada señalé que el buen cine no se encuentra únicamente en películas de festival y academia, sino también en títulos comerciales y producidos industrialmente. Si bien eso todavía lo sostengo, también es cierto que muchos de estos últimos adolecen de una maquinización que afecta seriamente el resultado final. Pokémon: Detective Pikachu se encuentra en un punto intermedio.

No es una mala película, pero tampoco alcanza a cuajar como un producto completamente satisfactorio. Es entretenida, sí; de eso no hay duda, pero también deja la sensación de que podría haber ofrecido un poco más.

Basado en el videojuego homónimo, el presente largometraje narra la historia de Tim Goodman (Justice Smith), un joven que viaja hasta Ryme City para conocer los detalles de la muerte de su padre, el detective Harry Goodman. Ahí encontrará a un Pikachu parlante (Ryan Reynolds) y cuya amnesia parece estar ligada a la muerte del policía.

La franquicia Pokémon cuenta con veintitrés años de saludable existencia y su popularidad no ha ido a la zaga. Con innumerables videojuegos de aquella bendita compañía que es Nintendo, un animé legendario, películas también de animé, juguetes y un manga, hay que decir que a los monstruos de bolsillo todavía les queda aliento para mucho tiempo más.

Si hace tres años Pokémon Go causaba furor entre sus usuarios, no es raro ver que también suceda lo mismo con la cinta de Rob Letterman (1970), la primera estrenada en live action, sobre todo porque su mayor atractivo es la yuxtaposición excéntrica de uno de sus protagonistas: el irreverente Ryan Reynolds en la tierna figura de Pikachu.

Es evidente que ese es el principal detonante de la risa. Reynolds le imprime a su caracterización un toque que articula muy bien el humor más infantil con otro más adulto (pero en absoluto grosero) y consigue bastantes momentos divertidos, opacando incluso al elenco de carne y hueso, que igualmente cumple con bastante eficacia cada uno de sus papeles.

Tampoco es menor la caracterización de ese mundo donde habitan los humanos con los Pokémon. Ryme City es un cruce perfecto de Tokio con ese Los Ángeles de Blade Runner (lo cual viene a ser casi lo mismo) y en cada escena aparece orgánica y llena de magia. Contribuye a ese factor la banda sonora de Henry Jackman, la cual evoca a ratos la música del videojuego original para Game Boy.

El largometraje si bien consigue entretener y cautivar, es también un poco decepcionante, cuando tiene bastantes virtudes a su favor. Las secuencias de acción están notablemente bien montadas y la cámara es precisa para registrarlas. Los efectos visuales, si bien no son perfectos, son bastante decentes y resultan fieles a los modelos originales, lo cual ya es mucho. El problema está en el plano argumental. La historia, a ratos, languidece y si no fuera por ese Pikachu irreverente y adicto a la cafeína, varios momentos serían completamente olvidables.

Letterman ya lo demostraba en los primeros años de su currículo fílmico, dedicados a largometrajes de animación. Codirigió dos, uno de ellos olvidable y otro injustamente olvidado: El espanta tiburones (2004) y Monstruos versus Aliens (2009), respectivamente. En el primero son reconocibles las flaquezas de Pokémon: Detective Pikachu: un argumento que a ratos se siente flojo y que no le hace justicia a la magia presente en pantalla. En el segundo, en cambio, se ve la chispa y el humor, el manejo experto de las referencias y el sentido de homenaje con el material de base (el cine de ciencia ficción de los años cincuenta en el caso de Monstruos versus Aliens).

Dicho todo esto, hay que reconocer una cosa: el ataque que Pokémon: Detective Pikachu descarga en el público es súper efectivo, sobre todo si se creció junto con la franquicia.

 

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Felipe Stark Bittencourt (1993) es licenciado en literatura por la Universidad de los Andes (Chile) y magíster en estudios de cine por el Instituto de Estética de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Actualmente se dedica al fomento de la lectura en escolares y a la adaptación de guiones para teatro juvenil. Es, además, editor freelance. Sus áreas de interés son las aproximaciones interdisciplinarias entre la literatura y el cine, el guionismo y la ciencia ficción.

 

El actor Ryan Reynolds en un fotograma de «Pokémon: Detective Pikachu» (2019)

 

 

 

 

Felipe Stark Bittencourt

 

 

Tráiler:

 

 

Imagen destacada: Ryan Reynolds en Pokémon: Detective Pikachu (2019), del realizador estadounidense Rob Letterman.