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[Ensayo] El escritor como una mini pyme

Soy parte de quienes prefiere que los libros sigan silenciosamente su camino: opto por tres buenos lectores en desmedro de 200 personas que me hagan el favor de comprar mi texto simplemente porque soy el autor simpático en las redes sociales, o porque resulta de caridad apoyar al narrador o poeta local «buena onda» de la literatura nacional.

Por Rodrigo Ramos Bañados

Publicado el 17.5.2022

Este es un caso extraordinario de promoción de un libro. Un escritor T viaja desde una provincia de Chile, a Estados Unidos. En Nueva York, con su libro en mano, se fotografía con personalidades del espectáculo, la lucha libre y la pornografía, en otros y otras.

Llama la atención por las redes sociales. Reconoce, en redes sociales, que le está yendo bien con la venta del libro. Que el libro se vende por esos lados. Parece un locura, o más bien un chiste ver el libro en las manos de un famoso luchador. What?

El escritor V es un tipo simpático, perseverante, motivado en definitiva, y cuenta con los recursos para esos viajes; o sea, se toma la literatura como una suerte de hobby. Hace unos meses, un colega X me comentaba que otro colega, digamos colega Y, lo trató de «vendedor de pescado», por promocionar sus libros en la calle y bares, en medio de una potente difusión por las redes sociales. El escritor V, quien tiene una obra interesante, agotó pronto sus ejemplares.

Si bien, cada escritor o escritora es libre de promocionar sus textos a su antojo, dónde quiera y por dónde lo quiera, este proceso de marketing o el automarketing o también llamado «autobombo» del escritor T, me genera ruido.

En la cadena de producción del libro —algo que suena de ingeniería comercial—, muchas veces el escritor no mueve el culo y se sienta a esperar —como en mi caso—. En términos económicos, esta disposición a vender o venderse se puede considerar una manera de recuperar la inversión realizada en la publicación.

Y es ahí donde el asunto no me cuaja.

 

La mecánica del marketing

El escritor puede catalogarse como una miniPYME.

Primero; está el producto a vender, o sea la escritura, mejor una escritura con temas vendibles (amplio sentido de la palabra); luego, tener el dinero para invertir en la imprenta un promedio de 200 copias por el libro.

Tras esto, viene el marketing, con la idea de recuperar la inversión y permitirse una margen de ganancia para continuar publicándose. Dentro de esta lógica, la calidad del texto no es tan importante, sino que es más importante que la edición es que ese texto se venda rápido como sea; de ahí, la importancia de insistir en el marketing, en las redes sociales; de estar presente en Facebook o de que el libro esté visible.

Si me compras el libro, tendrás un foto con el libro y el escritor, que soy yo, el bonito o la bonita. O, me gustó la foto que te sacaste con la actriz pornográfica y por eso te compro el libro.

En lo personal, puedo agregar que algunas editoriales me han solicitado que difunda tal libro que publiqué con ellos por las redes sociales. O sea, que meta bulla, para que me compren. Luego gana la editorial y la librería, pero aquello es otra hebra.

La mecánica del marketing insistente en redes sociales desarrollado por el autor o la autora puede captar más interés por éste, por su persona, más aún si alguien que posa con famosos como el escritor T en desmedro de la obra, que lisa y llanamente pasará a un segundo plano. Apoye comprando, porque está apoyando a la literatura local, le propondrá algún escritor.

La idea es vender, no importa si está vendiendo jurel tipo salmón. Lo que es más llamativo aún, es que si vendes todo el producto fresco en el menor tiempo posible, se podrá ganar el mote de escritor de éxito para algunos. Mira ese gueón vendió todo, y tú, no vendes nada. Hazlo como él, que va a Nueva York, se promociona.

Ciertas personas, que no están dentro de la literatura, entienden que ser un «best seller», no importando la calidad de la obra, es una manera de éxito editorial. Los escritores miniPYMES van en aumento.

Y hay temas o libros que van desde los ovnis hasta la autoayuda, pasando por el amor arjonesco. Economía libre de mercado, al final. O es lo mismo que a tu pelota de fútbol de mala calidad la promocione Vidal, o a que no tenga promoción.

En lo personal, como alguna vez me dijo el poeta Miguel Morales Fuentes, conocido como el Tipógrafo Huraño y quien perteneció al grupo Tebaida, soy de quienes prefiere que los libros sigan silenciosamente su camino.

Opto por tres buenos lectores que 200 personas que me hicieran el favor de comprar mi libro porque soy el simpático en redes sociales, o simplemente por apoyar el escritor local o la literatura local.

 

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Rodrigo Ramos Bañados (Antofagasta, 1973) es un periodista titulado en la Universidad Católica del Norte y un reconocido escritor chileno.

 

Rodrigo Ramos Bañados

 

 

Imagen destacada: El poeta chileno Felipe Cussen (redes sociales).

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