[Crítica] «Diarios»: Las experiencias vitales de Sergio Pitol

La literatura del autor mexicano trasciende los géneros, y lo que se inicia como una tentativa de «memorias» termina pareciéndose más a un relato que a una crónica. Así, los recuerdos que el escritor arranca a su pasado se convierten en un ejercicio heterogéneo, heterodoxo, inteligente y sensible.

Por Eduardo Suárez Fernández-Miranda

Publicado el 18.10.2026

«Pitol se mantuvo siempre un poco más allá, tanto en su producción, que en México no tiene par y que en el ámbito de la lengua española solo es parangonable a la de muy pocos, como en sus hábitos lectores».
Roberto Bolaño

El diario se ha convertido, en ocasiones, en una obra que ha cimentado la fama de un escritor. Pensemos en los diarios de André Gide, Witold Gombrowicz o Robert Musil. Sus páginas remueven las conciencias de sus lectores, encontrando un disfrute intelectual semejante al que sienten con la lectura de sus grandes obras narrativas.

Así, el diario no se crea, en el caso de los escritores, como un espacio para la reflexión privada, pues suele estar escrito desde la intimidad abierta a los ojos de los lectores.

Jorge Herralde, editor de Anagrama, siempre reconoció su debilidad por esta forma de comunicación. Ahora su editorial publica los Diarios de otro de los grandes narradores: Sergio Pitol (1933-2018). El escritor mexicano añade un hito más en su magnífica colección de títulos. El arte de la fuga, El viaje, El mago de Viena… nos acercan con maestría y gran sentido del humor a las experiencias vitales del autor de El desfile el amor.

La literatura de Pitol trasciende los géneros; lo que se inicia como diario termina pareciendo más a un relato que a una crónica. Los recuerdos que arranca a su memoria se convierten en un ejercicio heterogéneo, heterodoxo, inteligente y sensible.

 

Un autorretrato sin máscaras

Estos Diarios de Sergio Pitol son —afortunadamente— los primeros de una serie que verán la luz en un futuro que esperamos próximo. Se inician en 1968, en vísperas de un viaje del escritor a Belgrado como agregado cultural de México. El hábito de escribir un diario, que pronto se convierte en una adicción, como reconoce el propio autor, se transformará con el paso de los años en la «cantera» de la que se alimentarán «vorazmente» sus libros futuros.

Con todo, este primer volumen recoge doce años de un nomadismo incansable por ciudades como Varsovia, Budapest, París o Moscú. Asistimos, a través de su lectura, a la creación de una voz de singular ironía; al mismo tiempo que nos revela un autorretrato sin máscaras.

De esta manera, seremos testigos, a través de su mirada, de la entusiasta vida cultural barcelonesa, esa Gauche Divine que presenció el luminoso boom latinoamericano, o seremos testigos de las expectativas y tensiones que sacudieron el mundo occidental entre los años de 1960 y de 1980.

Sergio Pitol fue un viajero incansable, fue un escritor que se traslada y eso conlleva la pérdida de países, pero a cambio gana una patria duradera, el sitio al que vuelve en todas sus fugas, la invención literaria, como señala Juan Villoro.

Del mismo autor en Anagrama: Domar a la divina garza y La vida conyugal.

 

 

 

 

 

***

Eduardo Suárez Fernández-Miranda nació en Gijón (España). Licenciado en derecho por la Universidad de Sevilla, realiza sus estudios de doctorado dentro del Departamento de Literatura Española e Hispanoamericana de la misma Casa de Estudios superiores.

Colabora como crítico literario en las revistas españolas El Ciervo, Serra d’Or, Llegir.cat, Gràffica y Quimera, donde lleva a cabo una serie de entrevistas a escritores, editores y traductores, nacionales y extranjeros.

Asimismo, escribe para las publicaciones americanas Cine y Literatura (Chile), La Tempestad (México), Continuidad de los Libros (Argentina) y Latin American Literature Today (University of Oklahoma). También, colabora de forma ocasional en los diarios asturianos El Comercio y La Nueva España.

 

«Diarios. 1968-1980», de Sergio Pitol (Editorial Anagrama, 2026)

 

 

 

Eduardo Suárez Fernández-Miranda

 

 

Imagen destacada: Sergio Pitol (por Paolo Gasparini).

Comparte: