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[Crítica] «Gigante Magallanes»: Con el propósito de mitificar

El lenguaje en el nuevo libro del poeta chileno Eduardo Serrano Velásquez, trabaja desde un registro profundo, fuera del tiempo encarnado, donde a veces su voz lírica se escucha desde lo alto al intentar nombrar y pronunciar aquellas zonas ocultas a la mirada humana.

Por Rocío Casas Bulnes

Publicado el 1.8.2023

El primer mapa del que tenemos conocimiento como representación de la Tierra completa fue el Imago Mundi, también conocido como mapa babilónico del mundo. Se le tiene como fecha aproximada el año 600 antes de Cristo y en él aparece Babilonia en una tablilla de arcilla.

Hay muchos mapas retratados en estas tablillas de la civilización conocida como Mesopotamia pero esta es especial no solo por su antigüedad. La mayoría de estos mapas contienen al menos una clara diferencia como bien nota Wayne Horowitz, destacado arqueólogo experto en asiriología y cercano oriente antiguo. Son representaciones de áreas pequeñas que muestran campos, irrigación y probablemente registros de propiedad.

En cambio, algo que hace único al Imago Mundi es que no intenta condecirse con la realidad externa a él. Su tamaño es relativo, su ubicación y características cartográficas absurdas. Sucede que su propósito, a todas luces, no era resolver conflictos por tierras sino otro muy distinto: mitificar.

Quienes conocemos la escritura de Eduardo Serrano Velásquez (Santiago de Chile, 1984) sabemos que desde sus investigaciones sobre imaginarios cartográficos, tanto a nivel urbanístico como geográfico e interno, son una de las columnas que sostienen este cuerpo de obra aun en movimiento, y la poesía puede estar funcionando también como traductora de estos espacios llevados a las imágenes literarias.

Esto contactaría a Gigante Magallanes (Ediciones Pez Espiral, 2023) con el primer mapa conocido hasta el momento de manera precisamente poética, por lo incomprobable, en apariencia inconexo a nivel temporal y cultural.

Desconocemos la autora o autor del primer mapamundi así como desconocemos si hay un trabajo directo de Gigante Magallanes con él, pero lo que más llama la atención en este cruce es la necesidad del registro de territorios simbólicos, imaginativos, internos y de tan personales, universales.

Sabemos si pensamos la historia de las representaciones geográficas que un mapa va a entregar mucha más información sobre la persona o cultura que lo produjo, que sobre el territorio retratado.

Aquí es donde lo místico se entrelaza a lo mundano.

 

Ejercicios de las geografías interiores

En este libro hay una voz observándose desde un reflejo para describirse en detalle, encontrando y exponiendo tanto sus rasgos externos como ocultos. Mientras se mira en este espejo va encontrándose con viajes en el tiempo que se suceden unos a otros, nombrándose a sí mismo en pedazos de memorias, recreando escenas, paisajes y carreteras que se quedan grabadas tal como las marcas en su rostro. Así, tomando una vida como ejemplo, alcanza a nombrar a la vez microscópicos y estelares paisajes que la componen:

Telescopio Alma Observo la catástrofe microscópica de mi propia imagen en el espejo como una falla geológica que comienza un poco antes de que el cuerpo se levante y deslice a través de la casa tanteando los objetos con las manos, desde las solitarias playas de nuestros sueños hasta la fría habitación que parece un templo. (p. 11)

El lenguaje en Gigante Magallanes trabaja desde un registro profundo, fuera del tiempo encarnado. A veces la voz se observa desde lo alto, como las vidas encajadas en un samsara, y a sí misma en ese movimiento incesante. Otras vuelve al espacio mundano y se adentra en él intentando nombrar lo más oscuro, aquellas zonas tan ocultas a la mirada humana que no pueden ser pronunciadas, pero es el esfuerzo en hacerlo lo que parece producir esta poesía:

Descendiendo hacia los orbitales más internos del átomo para seguir la microscópica catástrofe que dibujan nuestros cuerpos, como si viéramos momentáneamente en infrarrojo nuestro propio mapa del dolor. (p. 21)

Por ello sería posible proponer una lectura de Gigante Magallanes como la de un mapa inacabado, o más precisamente como las instrucciones de un mapa a trazar.

«Desmantelando territorios», como dice aquí Gigante Magallanes, insistiendo en guiarse dentro de atlas y coordenadas geográficas para trazarlas. Una voz que parece preguntarse mucho acerca de quién es, en qué consiste su propia naturaleza. La pregunta no se escucha pero las posibles respuestas se suceden por momentos en ritmo sumamente vertiginoso, en otros detenido, como el nivel donde se contacta con una nueva vida:

Porque mirar de pronto en la oscuridad hasta que los ojos se acostumbraran, era lo mismo que verme por primera vez y reconocer el timbre seguro de mi voz pronunciando tu nombre en medio de la noche. (p. 25)

Así, desde este lugar que mira hacia arriba y hacia adentro en un mismo gesto, el libro también le habla en medio de la noche a un hijo, marcando entonces posibles líneas hacia el futuro. En sus imaginarías espaciales de diversas dimensiones, deja consciencia de ser parte de un sistema.

Existe la necesidad de registrar este encuentro como parte de este observarse por encima de los tiempos, en los caminos que se recorrerán después de la muerte:

Carta bomba Yo soy como el ocaso quemando los corroídos templos de la ciudad, esos grandes cabarés y catedrales donde piloteamos las naves acústicas de nuestros cuerpos sobre un escenario de luces tapizado de plástico y océanos de leche. (p. 17)

Los cuerpos se esfuman dejando rastro de su existencia en unas gafas oscuras. O en estos poemas como ejercicios cartográficos de las geografías interiores.

 

 

 

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Rocío Casas Bulnes es investigadora, docente y comunicadora especializada en estudios culturales. Doctora en estudios americanos con estudios previos en la historia del arte y literatura. Con más de diez años de investigación constante en proyectos de financiamiento estatal y privado, tanto en Chile como en el extranjero. Autora de publicaciones en medios periodísticos, especializados, y de los libros El hombre de siempre (Hueders, 2014) y Fauna improbable (IDEA, 2023).

 

«Gigante Magallanes», de Eduardo Serrano Velásquez (Pez Espiral, 2023)

 

 

 

Rocío Casas Bulnes

 

 

Imagen destacada: Eduardo Serrano Velásquez.

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