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[Crítica] «Sin novedad en el frente»: Un cine bélico realista y de gran belleza

El nuevo estreno de la plataforma de streaming Netflix es una producción alemana —a cargo del realizador Edward Berger—, en torno a la ya clásica novela del autor de esa misma nacionalidad Erich Maria Remarque, y la cual se encuentra inspirada en la Primera Guerra Mundial y sus efectos sobre los derrotados soldados del Káiser.

Por Cristian Uribe Moreno

Publicado el 6.11.2022

Se estrenó en la plataforma de Netflix, la cinta Sin novedad en el frente (Im Westen nichts Neues, 2022) de producción alemana y bajo la dirección de Edward Berger.

La realización cinematográfica es la tercera versión basada en el libro homónimo que el escritor alemán Erich Maria Remarque publicó en 1928, pero es la primera traslación de origen germano sobre el texto de su gran novelista.

El filme se centra en el joven soldado alemán, Paul Bäumer (Felix Kammerer), quien experimentará el horror de la Primera Guerra Mundial. La película se sumerge en la crueldad del combate bélico de manera muy realista: sangre en abundancia, mutilaciones, vísceras, etcétera, imágenes horrorosas mezcladas con otras de inspirada belleza.

Así, el relato en el inicio no es fácil, pues cuesta seguir a los personajes durante las refriegas, pero después se reconocen los hombres del pelotón que acompañaran a Paul y sus historias. Ahí se empiezan a humanizar los personajes.

La gran apuesta de la narración es el montaje con que se muestra el fragor de la batalla y la calma en la retaguardia. En la pantalla se sienten el miedo, el vértigo y la adrenalina de la lucha cuerpo a cuerpo, así como el poder destructivo de las nuevas máquinas guerreras que debutaron en esta contienda.

Todo envuelto en una música incidental que remarca un sentido de fatalidad que ambienta las situaciones pues cada vez que entran en combate se tiene por seguro que uno de los soldados del grupo perecerá.

En paralelo, se ven tanto a los soldados en sus horas de descanso, disfrutando de su ocio como a los hombres que manejan las batallas y la guerra en general. Por el lado de los muchachos, en su tiempo libre departen mientras comen, se bañan en un lago o rapiñan comida de alguna granja.

Por otro lado, se ve a los oficiales y políticos que no tienen la humanidad de comprender la masacre a la que se exponen estos jóvenes. Se los ve cómodos en sus casas o cuarteles oficiales, solitarios, con abundancia de víveres. En tanto, en el frente, destrucción, barro, humedad, carestía de alimentos, etcétera.

Rodeados de parajes que presentan una destrucción que los asemeja a páramos infernales. Lo más cruel, son las imágenes después de las luchas, cuando deben recoger cuerpos o lo que quedó de ellos. Allí están las consecuencias de la guerra.

 

Una versión «política»

La indiferencia por la devastación se nota desde un principio con esos hombres que recogen la ropa y las botas de los caídos en el lugar de combate para enviarlas en camiones a lugares donde se lavará la sangre y se restaurará la indumentaria, para ser reutilizada. Todo muy burocrático, todo muy indolente.

Una de las líneas narrativas que la realización audiovisual introduce son las negociaciones que llevan a cabo los alemanes por un armisticio. La delegación la encabeza Matthias Erzberger (Daniel Brhül), quien es el único político que parece tener conciencia de la carnicería que se lleva a delante y que hará lo posible por llegar a un acuerdo, pese a la oposición de los oficiales.

Y las perjudiciales negociaciones que tuvieron que aceptar, pese a los ruegos del delegado Erzberger. Negociaciones que fueron el germen del «nazismo».

El contraste entre él y los militares es evidente. Él político es visto con desconfianza por los oficiales de un bando y otro. Las cúpulas militares de ambos grupos se ven absolutamente insensibles a los horrores de la guerra. En este aspecto, el relato pone a los mandos militares como los culpables de mantener el conflicto. Y la narración contrasta la tranquilidad en la cual ellos viven, con el sufrimiento de los soldados en el frente.

La película reduce bastante los alcances de alegato antibelicista que tenía el libro en su origen. Pues el libro y las versiones fílmicas anteriores, trataban de recrear ese espíritu de denuncia que tenía el libro contra una sociedad que en nombre de conceptos como patriotismo o nacionalismo, enviaron al sacrificio a toda una generación de jóvenes.

Y he aquí que se echan de menos esos personajes que están en las otras obras audiovisuales y que representaban esta sociedad. Personajes importantes que daban otra dimensión a la narración: el profesor Kantorek, que en la nueva película apenas aparece unos segundos, es el principal inspirador de que los jóvenes para ir a la guerra; el cabo Himmelstoss y su crueldad con los reclutas; el padre de Paul y sus amigos que hablan con mucha propiedad de una guerra que no viven, etcétera.

Toda esa vida que hay alrededor de los soldados, en las visitas a los hospitales para ver a sus amigos caídos, la vuelta a casa para ver a su familia y familiares de amigos caídos, dan cuenta de cuán dañados están los jóvenes que fueron al frente a luchar. Todas estas líneas no se desarrollan.

De hecho, ese arco dramático donde vemos el cambio de percepción de Paul, de observar a los franceses como enemigos a destruir, a apreciarlos como personas iguales a él, jóvenes llenos de vida y proyectos, ocurre de manera paulatina, con distintos matices.

En la película de 2022 ocurre de otra manera.

 

Metáforas audiovisuales

El joven recluta Paul va haciéndose un experimentado soldado. Y mientras pasan los días se desenvuelve competentemente en combate y disfruta de los momentos de ocio junto a su grupo. En contraste, su comprensión de la guerra cambia y comienza a ver las acciones desde otra perspectiva. Ya no son los jóvenes entusiastas que llegan al frente, sino parecen ganado entrando al matadero.

La película de 1930 dirigida por Lewis Milestone, tuvo un sentido de denuncia pues fue una obra de entre guerras y tuvo un fuerte sentido pacifista de lo horrible de un enfrentamiento bélico. Con varios de los intervinientes, como el director, que fueron veteranos de la Primera Guerra Mundial.

Por otra parte, la versión de 1979, que se puede ver en Youtube, estuvo dirigida por Delbert Mann, un director especializado en dramas más intimistas y es el enfoque que tiene esta versión.

La nueva versión se inicia con una imagen de una zorra en medio del bosque durmiendo con sus cachorros en medio del silencio de la noche, resguardados por los árboles del bosque. Los encuadres de estos árboles que se alzan resguardando la vida natural, es recurrente en el relato. Y donde se han arrasado a esta fauna, el campo de batalla, es donde ocurre justamente la matanza.

Así, esta película debida al realizador Edward Berger va por el lado de evidenciar de manera realista la vida de la guerra en las trincheras. La recreación de los tiempos de inicios del siglo XX y la guerra están muy bien logrados, junto con lo visceral de la contiendan.

De las otras historias que el libro desarrolla no hay muchos rastros. Solo humedad, barro y balas. Y otros relatos que se han escuchado en decenas de películas bélicas anteriores.

 

 

 

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Cristián Uribe Moreno (Santiago, 1971) estudió en el Instituto Nacional General José Miguel Carrera, y es licenciado en literatura hispánica y magíster en estudios latinoamericanos de la Universidad de Chile.

También es profesor en educación media de lenguaje y comunicación, titulado en la Universidad Andrés Bello.

Aficionado a la literatura y al cine, y poeta ocasional, publicó en 2017 el libro Versos y yerros.

 

 

 

 

Tráiler:

 

 

 

Cristián Uribe Moreno

 

 

Imagen destacada: Sin novedad en el frente (2022).

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