[Crítica] «Caballo salvaje nueve»: La Unidad Popular vista como una reliquia

Poco antes del golpe de Estado de 1973, Chris viaja a la isla de Pascua con Lee, su compañero en la CIA. El realizador Martin McDonagh encuentra en esa amistad lo mejor de su filme, donde John Malkovich y Sam Rockwell interpretan a dos hombres que se conocen lo suficiente como para cuidarse y que, por la misma razón, saben de lo que es capaz el otro.

Por Daniel Razazi Aylwin

Publicado el 4.11.2026

Chris lleva años queriendo ver los moáis de Rapa Nui. Les dice «los cabezones». El apodo reduce las figuras a un rasgo visible y deja fuera a quienes las levantaron. Así habla de ellas un hombre dispuesto a cruzar el océano para verlas.

Poco antes del golpe de Estado de 1973, Chris viaja a la isla con Lee, su compañero en la CIA. Martin McDonagh encuentra en esa amistad lo mejor de Wild Horse Nine. John Malkovich y Sam Rockwell interpretan a dos hombres que se conocen lo suficiente para cuidarse y que, por la misma razón, saben de qué es capaz el otro.

Chris está grabando sus memorias y la agencia quiere saber dónde escondió un rifle vinculado al asesinato de Kennedy. La película le atribuye un pasado que recorre algunas de las operaciones más oscuras de la Guerra Fría. Malkovich habla de ellas con la soltura de quien recuerda antiguos trabajos.

Un relato que podría interrumpir cualquier conversación sale de su boca como una anécdota más. Al contarlo así, Chris parece decidir también cuánta importancia merece lo que hizo. Pero empieza a fallarle la memoria y a la agencia le cuesta prever qué se le va a escapar.

Buena parte de la actuación de Rockwell consiste en escuchar. En un momento, Chris pregunta por qué están en la isla. Habla como si alguien lo hubiera llevado ahí por error, después de haber sido él quien quiso hacer el viaje. Lee sí recuerda cuánto le importaba a su amigo. La pregunta da risa, pero ver a Lee escucharla hace sentir lo que Chris está perdiendo.

MJ, el jefe de ambos, le pide a Lee que se ocupe de Chris precisamente porque nadie lo conoce mejor. El personaje de Steve Buscemi resulta caricaturesco porque su papel se agota en esa lógica.

Ve en Chris un problema y en Lee al hombre que puede resolverlo. Para cumplir el encargo, este último tiene que valerse de la confianza de su amigo.

 

Todo ese tiempo compartido

La película es menos incisiva cuando mira el Chile en el que trabajan los agentes. A ellos les concede tiempo para recordar sus operaciones y exponer, casi de pasada, cómo las justifican.

Para evocar el Chile de la Unidad Popular, McDonagh se apoya en Víctor Jara, que aparece cantando en un bar de Rapa Nui. La escena adquiere buena parte de su carga política por lo que el espectador ya sabe del fallecido artista nacional. El encuentro con dos jóvenes que viven ese momento ofrece una ocasión para darle mayor espesor, pero la película se concentra en lo que tienen que decir los agentes.

Mónica (Mariana Di Girolamo) y Alicia (Ailín Salas) coinciden con ellos durante el vuelo a Rapa Nui. Sabemos que Mónica es estudiante y que conoció a Alicia en una marcha. El dato sitúa el primer encuentro, pero dice poco de cómo llegaron a tener la confianza suficiente para viajar juntas.

La intriga aclara parte de la conducta de Alicia. Cuando Chris le confía a Mónica episodios de su pasado, lo que él cuenta como una historia de trabajo tiene otro peso para alguien que vive en el país donde operan él y sus colegas. De ella, sin embargo, apenas sabemos qué piensa o siente al oírlo.

El vestuario y la recreación del aeropuerto dan a la llegada a Rapa Nui la materialidad de un viaje en 1973. Ya en la isla, Ben Davis encuentra las imágenes más bellas de la película al encuadrar los moáis en el paisaje. Los planos dejan apreciar la escala de las figuras y el espacio que ocupan. Basta oír a Chris llamarlas «los cabezones» para advertir cuánto se pierde al reducir los monumentos a una sola palabra.

McDonagh mira el Chile de 1973 de una manera parecida a como Chris mira los moáis. Se detiene en lo más reconocible y dedica menos tiempo a quienes podrían darle sentido a lo que ve.

Con Lee y Chris sí se toma ese tiempo. Los deja conversar, fastidiarse y seguirse la corriente hasta que escuchar al otro se vuelve una forma de saber cuánto recuerda, cuánto oculta y cuánto necesita.

Cuando a Lee le toca decidir qué hacer con el encargo de la CIA, cada gesto entre Rockwell y Malkovich tiene detrás todo ese tiempo compartido.

 

 

 

 

 

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Daniel Razazi Aylwin es un periodista, escritor, y actual editor general del medio Eltintero.cl. También es estudiante del magíster en literatura de la Universidad de los Andes (Chile).

 

 

 

 

Tráiler:

 

 

 

Daniel Razazi Aylwin

 

 

Imagen destacada: Caballo salvaje nueve (2026).

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