[SANFIC22] Caso Vampiros Literarios: Cuestionan homenaje a Juan de Dios Larraín

Les preguntamos sin rodeos —los padres y hermanos de Sebastián—, a Carlos Nuñez, Gabriela Sandoval y José Tomás Palma: ¿cuál es la idea de festejar y de aplaudir a un productor cinematográfico que se encuentra investigado penalmente, a causa de un proceso judicial por plagio?

Por Antar Venegas Novakovic

Publicado el 29.10.2026

Juan de Dios Larraín Matte declaró en calidad de imputado en un proceso penal por plagio, es decir, se le atribuye participación en un delito. A pesar de esta dura calificación, goza, a buena hora, de la presunción de inocencia.

Esta misma calidad jurídica la exhiben —desde finales del año 2024— el director de cine chileno Pablo Larraín Matte y el profesor UC, dramaturgo y director teatral, Guillermo Calderón Labra. A los tres se les atribuye participación en el mismo y presunto delito, relacionado con la utilización no autorizada de una obra teatral preexistente en la creación de la película El conde, estrenada en 2023 y distribuida internacionalmente por Netflix.

La investigación penal se inició a raíz de una querella presentada el 29 de julio de 2024 por los herederos de Sebastián Venegas Novakovic (1971-2017), autor de Ya no sueño contigo Augusto, obra teatral registrada en el Departamento de Derechos Intelectuales en octubre de 2004, diecinueve años antes del estreno del filme.

En efecto, la querella fue declarada admisible por el tribunal competente (el Octavo Juzgado de Garantía de Santiago) y dio origen a una investigación del Ministerio Público que continúa abierta.

Durante estos dos años se han incorporado contundentes pruebas documentales, declaraciones de los imputados, un peritaje forense y análisis técnicos sobre las semejanzas entre ambas obras, con el propósito de determinar si en la creación del filme El conde se utilizaron, sin autorización, elementos originales de la obra perteneciente a Sebastián Venegas.

Para quienes se dedican a la creación artística y a la vida universitaria, difícilmente puede existir una imputación más grave que la de plagio. Ya en el siglo XVIII, el octogenario Voltaire lo definía en su Diccionario filosófico con estas palabras: «Quand un auteur vend les pensées d’un autre pour les siennes, ce larcin s’appelle plagiat» o, mejor en castellano, «cuando un autor vende los pensamientos de otro como si fueran propios, ese robo se llama plagio».

Este lunes 2 de noviembre, Juan de Dios Larraín será homenajeado en el Santiago Festival Internacional de Cine 2026 (SANFIC22), «destacando su visión, consistencia y aporte al desarrollo del cine iberoamericano».

Detrás de esta decisión de distinguir públicamente al productor, otorgarle honores e invitarlo a dar clases sobre «cómo se desarrolla un proyecto audiovisual», entiendo que se encuentran Carlos Núñez, fundador y director artístico de SANFIC; Gabriela Sandoval, fundadora y directora de SANFIC Industria, y José Tomás Palma, director ejecutivo de la Fundación CorpArtes.

 

«Las élites cierran filas»

Para nosotros, los familiares de Sebastián, autor de la obra plagiada, estos sobajeos del audiovisual no son novedad. Ya en abril de este año, Pablo Larraín fue homenajeado durante el Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG), también con esta investigación penal en curso.

Homenajes, entrevistas, charlas, clases, todas actividades bien sordas y ciegas de nuestro pasar como herederos del Conde.

Me pregunto: ¿Qué responsabilidad institucional tiene SANFIC y la Fundación CorpArtes cuando deciden homenajear públicamente a una persona que está siendo investigada penalmente por un delito en contra de la propiedad intelectual?

Les preguntamos sin rodeos, padres y hermanos de Sebastián, a Carlos Nuñez, Gabriela Sandoval y José Tomás Palma: ¿cual es la idea de homenajear a un productor de cine que se encuentra investigado penalmente por una denuncia de plagio? ¿Qué valor tiene para estas instituciones el respeto a la autoría intelectual?

El psicoanalista Michel Schneider (1944-2022), autor de Ladrones de palabras, entrevistado por Béatrice Gurrey para Le Monde, suma a la definición de plagio las palabras depredación y dominación.

Schneider, dice de los plagiarios: «Las élites cierran filas en un silencio incómodo pero protector. Porque si el plagiador se enfrenta solo a los ataques, toda la comunidad se siente implicada…». Y es precisamente a eso a lo que nos hemos estado enfrentando como familia durante los últimos tres años.

Esto sencillamente no está bien. La forma de actuar de estos profesionales es, a lo menos, temeraria. Hace apenas seis meses, la productora Fábula, junto al Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM), realizó un ciclo de formación audiovisual denominado Formación Fábula en GAM. Entre las materias que ofrecieron a los especialistas del sector estuvieron «Derechos y cadena de titularidad (Chain of Title)», «Adaptación y propiedad intelectual (IP & Life Stories)» y «Obras originales y proyectos independientes».

Actúan sobre seguro, para mí no hay otra explicación, porque de otra forma: ¿Cómo se explica que una productora, cuyos principales responsables llevan dos años investigados por una querella penal por plagio, organice clases sobre derechos de autor, adaptación y propiedad intelectual, en un edificio de propiedad fiscal, que más encima se financia con recursos públicos como el GAM?

Ir a dar clases en esa calidad jurídica solo lo hace un ciudadano que se mueve con la tranquilidad y el desparpajo de quien sabe que difícilmente tendrá que enfrentar las consecuencias de sus actos. Alguien que cuenta con una posición de poder, con relaciones e instituciones que lo protegen. Alguien que, como se dice, tiene santos en la corte.

Hay tantos imputados en este país, pero no veo homenajes para ellos. Tal vez sea porque resulta algo contradictorio estar bajo investigación penal y ser homenajeado.

¿Conocen a algún imputado, señores de SANFIC, que ande de fiesta? Homenajeado, celebrado, aplaudido. ¿Pueden nombrar a alguno, por favor?

 

Una violación de derechos íntimos

El plagio es una violación de derechos íntimos. El problema con eso es que el plagiario toma algo de tu familia que no es material. ¿Se entiende? Tomaron algo de Sebastián que era él. No, de él, sino que, era él. Un pedazo de él. Y eso es muy jodido.

Cuando Pablo Larraín nos advierte que su cine es «sin pedir permiso ni perdón», eso es, así tal cual, la definición de impunidad. Después de todo, ¿de qué podríamos sorprendernos si hemos vivido, de un lado y del otro, sumergidos en ese mar?

Esa palabra que Larraín repite como un mantra, «impunidad», es la base de su falta de respeto, la de él, la de su hermano, la del académico UC, Guillermo Calderón.

Así, este lunes 2 de noviembre, Juan de Dios Larraín será homenajeado en la inauguración de SANFIC22, junto a su excuñada, la actriz Antonia Zegers.

Es por eso que les pedimos a sus organizadores, a los responsables del evento y, en particular, a quienes decidieron la participación del controlador de la Productora Fábula en ese importante acto bautismal, que informen transparentemente al público asistente en qué condición jurídica comparece a esa exposición y reconocimiento don Juan de Dios Larraín Matte.

Pienso, estoy seguro de eso, que los asistentes y las autoridades gubernamentales que estarán presentes, apreciarán ese mínimo acto de transparencia.

 

 

 

 

 

 

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Antar Venegas Novakovic (1972) es un diseñador y agricultor chileno.

 

El montaje «Ya no sueño contigo Augusto» fue inscrito como propiedad intelectual en 2004

 

 

 

Tráiler:

 

 

Antar Venegas Novakovic

 

 

Imagen destacada: Juan de Dios Larraín y Antonia Zegers.

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