María Cristina Novakovic desea que el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM), le facilite su sala principal con el objetivo de exponer de manera pública y en igualdad de condiciones «la otra cara» del éxito financiero y empresarial de la industria audiovisual y cinematográfica chilena.
Por Enrique Morales Lastra
Publicado el 9.8.2026
Una de las aristas de mayor interés público en el llamado caso Vampiros Literarios —el cual involucra a los dueños de la Productora Fábula (Juan de Dios Larraín Matte, y su hermano Pablo) y también al académico y dramaturgo Guillermo Calderón Labra—, deviene del poderoso respaldo institucional con el cual han contado los participantes de esta trama judicial.
Por un lado, se encuentra la familia Venegas Novakovic. Un clan de profesionales sanmiguelinos liderados por el hijo mayor, Antar, un diseñador y agricultor de la provincia colchagüina.
Luego, por el otro, dos exitosos audiovisualistas nacionales, integrantes de familias destacadas del tejido social chileno (los Larraín y los Matte), en compañía de un prominente profesor de la Facultad de Artes de la Pontificia Universidad Católica de Chile (Guillermo Calderón).
Sin embargo, y después de dos años (en julio de 2024 los Venegas Novakovic ingresaron una querella penal en el Octavo Juzgado de Garantía de Santiago que fue declarada admisible a trámite), el caso sigue abierto, y con pronóstico reservado. Pese al desbalance (en todo ámbito) de las fuerzas que se enfrentan con ahínco en esta contienda desigual.
El viernes 26 de junio, los querellantes ingresaron un peritaje forense de casi 30 páginas, firmado por la doctora en filología Claudia Poblete Olmedo. Se trata de un aporte criminalístico que los Venegas Novakovic esperan sea decisivo para el desenlace de la investigación, que en esta etapa procesal se encuentra a cargo de la fiscal Macarena Geisse Fernández.
Incardinado en la Fiscalía Local de Ñuñoa – Providencia (parte de la Fiscalía Regional Metropolitana Oriente), el denominado caso Vampiros Literarios promete sacudir a la industria audiovisual chilena, tanto por el peso de las pruebas presentadas, como por la persistencia heroica de sus querellantes.
El artículo 1° del Código de Ética del Colegio de Periodistas de Chile, afirma que: «Las y los periodistas están al servicio de la sociedad, los principios democráticos y los derechos humanos…».
Ofrecer, entonces, una tribuna a la profesora normalista María Cristina Novakovic, para hacer sus descargos en representación de su hijo fallecido (Sebastián), simboliza a lo menos un asunto de mínima justicia social y moral, frente al gigantesco respaldo institucional con el cual cuentan los principales involucrados del caso.
Por ejemplo, los hermanos Pablo y Juan de Dios Larraín tuvieron la posibilidad de ofrecer charlas pedagógicas y de formación de audiencias en un edificio de propiedad fiscal como el Centro Cultural Gabriela Mistral (la famosa Formación Fábula en GAM, compuesta de diez sesiones «en cinco jornadas intensivas», entre el 21 y el 29 de abril de 2026), gracias a un convenio auspiciado por la directora ejecutiva de ese espacio público, Alejandra Martí Olbrich.
Asimismo, el dramaturgo Guillermo Calderón Labra ha tenido desde noviembre de 2024, el total respaldo de la unidad académica donde se desempeña, la Facultad de Artes UC, dirigida por su colega, el también actor Alexei Ronaldo Vergara Aravena.
El apoyo de Vergara se manifiesta de diversas maneras. Así, y pese a que Calderón Labra declaró en calidad de imputado en un proceso judicial por plagio (por decisión del fiscal respectivo, porque la querella fue ingresada en contra de «quienes resulten responsables»), éste hace clases con frecuencia en una de las universidades de mayor prestigio en el país (financiada por el Estado), y las obras dramáticas de su autoría son presentadas con regularidad en la sala de Teatro UC.
Otra vez, el Código de Ética del Colegio de Periodistas de Chile, pero ahora en su artículo 30°: «El periodista deberá contribuir a sensibilizar a la opinión pública sobre la situación de los sectores de la población que viven condiciones de precariedad y desigualdad».
Entonces, escuchar a María Cristina Novakovic, adquiere el imperativo de una acción moral que asegura y garantiza —aunque sea en una forma bastante mínima—, la libertad de expresión y el derecho a la información.
No está de más recordar, que el caso Vampiros Literarios surge a raíz de una querella ingresada en el Octavo Juzgado de Garantía de Santiago contra quienes resulten responsables por una posible infracción al artículo 79 letra a) de la Ley 17.336 de Propiedad Intelectual.
Esto último, debido a las semejanzas argumentales y de personajes que existirían entre el libreto de la obra teatral Ya no sueño contigo Augusto (2004), del fallecido autor Sebastián Venegas Novakovic (1971 – 2017), y el guion cinematográfico del filme El conde (2023), firmado a su vez por Pablo Larraín Matte y Guillermo Calderón Labra.

Autoridades académicas interpeladas
— En 2012 el hoy decano de la Facultad de Artes de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Alexei Ronaldo Vergara Aravena —por entonces sólo un profesor— firmaba una declaración pública en la cual se refería al «compromiso ético de nuestra UC». ¿Crees que la ahora autoridad ha mantenido ese celo por la moral académica, luego del respaldo que le ha brindado a su subalterno de la Escuela de Teatro de esa Casa de Estudios, el dramaturgo Guillermo Calderón Labra, en el contexto del caso Vampiros Literarios?
— Desconozco la postura del señor decano Alexei Vergara frente al caso Vampiros Literarios en que se ve implicado el dramaturgo Guillermo Calderón, docente de la Pontificia Universidad Católica de Chile. El Señor Calderón ha guardado silencio por casi dos años de ser imputado.
— Hace unos meses (jueves 11 de junio), en la audiencia correspondiente a su cuenta pública anual, el rector de la UC, Juan Carlos de la Llera Martin, dijo: «una universidad católica está llamada a dejarse interpelar por aquello que ocurre fuera de sí misma. Esa disposición es una de las tareas más importantes de la educación…». A la luz de esa reflexión, ¿te parece que la máxima autoridad ejecutiva de la prestigiosa PUC de Chile, ha tenido esa apertura y solidaridad con la familia de la víctima del Caso Vampiros Literarios (un autor fallecido, más encima), cuando uno de sus profesores «top» aparece involucrado en el mencionado proceso judicial?
— Ignoro lo que piensa el señor rector Juan Carlos de la Llera sobre el caso Vampiros Literarios. Como familia no hemos recibido ningún gesto de solidaridad, ni una respuesta a nuestras demandas.
«¿A quién le importa lo que sentimos?»
— ¿Cuál es el ánimo al interior de la familia Venegas Novakovic, después de dos años de lucha judicial frente a la productora (Fábula) de mayor poder financiero, social y político de la industria audiovisual del país? ¿Se encuentra orgullosa de su hijo Antar por mantener en alto la memoria de su hermano Sebastián, pese a los obstáculos?
— Nos sentimos decepcionados de la lentitud del proceso, después de casi dos años sin obtener justicia para Sebastián.
Como madre siento impotencia, desesperanza, cansancio, amargura. Pero, me pregunto, ¿a quién le importa lo que sentimos? Pablo Larraín y el profesor Calderón siguen en silencio, y produciendo, sin importar de dónde sacan sus historias, sus personajes, reales o de ficción.
Para ellos lo importante es producir, sin considerar el sufrimiento e incertidumbre que causan al hacer sus películas.
Nos preguntamos en qué terminará todo esto. No olvidamos quienes son ellos, es insólito lo que nos pasó, tener que querellarse en contra de los hijos de un exministro de Justicia. Sabes que contrataron a la oficina de abogados más grande del país, para defenderse de nosotros. Es una familia con poder político y económico, increíblemente financiados en parte por el Estado.
Mi querido hijo Sebastián, soñador, creativo, que siempre me decía que no había que perder la capacidad de asombro por la belleza y lo cotidiano, nunca imaginó que su trabajo sería fruto para otros.
Tantas veces que se les ha pedido que respondan. Habrá que pensar que el silencio aprueba.
Querido Seba, la única guerra que no ganaste fue la de tu muerte. Nosotros seguiremos. Aún quedan esperanzas.
Mi hijo Antar ha sido el encargado de llevar este caso en representación de la familia y en defensa de Sebastián, donde ha demostrado con creces el amor hacia nosotros y hacia su hermano, ¡krv nije voda!
Ha sido un desgaste de energía enorme. Meses y meses de búsqueda y estudio, donde no cuentan los obstáculos.
Cómo no sentir orgullo por mi amado hijo Antar, no sólo por esta lucha, sino por todo lo que nos entrega a diario a través de sus cuidados, protección y amor.
«Ese negocio que tienen con casos reales de chilenos»
—Durante el reciente mes de abril, y a raíz del estreno de la serie de Netflix, Alguien tiene que saber, María Teresa Johns, la madre del asesinado joven Jorge Matute, expresó que lo «peor que le pudo ocurrir en la vida, fue toparme con los hermanos Larraín». ¿Qué impresión, en su fuero maternal, le merecen esas declaraciones? ¿Qué palabras le dirigiría a esa mujer que ha vivido una tragedia de magnitudes por todos conocida?
— Ambas hemos perdido a un hijo, pero en circunstancias muy diferentes. Cuando la muerte es provocada por terceros, hay que tener la fuerza, el coraje, la constancia, la rabia, el desprecio por esos seres que viven en la impunidad y que le quitaron la vida a tu amado hijo.
Como madre admiro su valentía, su entereza, su perseverancia por esta lucha sin tregua que ha dado para saber qué pasó con su amado hijo Jorge.
Y como si esto fuera poco se agrega Alguien tiene que saber donde no importó su dolor, donde no hubo empatía, sólo lucrar con algo tan íntimo como la pérdida de un hijo en las circunstancias más terribles.
Ahora a ese corazón de madre se le ha cargado otro dolor y otra impunidad. Debe ser un desgarro de todo el ser, una náusea, una angustia que no te deja respirar, una impotencia frente a la nada. Empezar de nuevo una y otra vez.
‘Lo peor que me pudo haber ocurrido en la vida fue toparme con los hermanos Larraín’ son palabras de María Teresa Johns, lo dijo por todo lo que ha tenido que pasar ella y su hijo Alex para hacer posible esta serie, porque eso es, trabajaron con ellos.
Los hermanos Larraín, el profesor Calderón, los actores, mientras esa madre rogaba que paren, ellos convirtieron a esa familia en un producto que después vendieron.
Ese negocio que tienen con casos reales de chilenos, hechos de sangre, terribles, asesinatos, desapariciones, y la dictadura, entiendo que ahora siguen con otra película, sobre el día del golpe, todo es a costa de humillaciones, de ahondar en esa herida sangrante que no cerrará jamás.
Tomar las identidades de los Matute Johns sin autorización, su historia, la intimidad de su sufrimiento, todo contado como ficción, pero que no es más que la cruda realidad.
María Teresa, todo mi respeto y admiración para ti.
«Estos temas están censurados en casi toda la prensa chilena y por todo el mundo cultural»
— ¿Desearía que tal como ocurrió con los hermanos Pablo y Juan de Dios Larraín Matte, la dirección ejecutiva del Centro Cultural Gabriela Mistral la invitara a usted a un ciclo de charlas para referirse sin censura a las víctimas que deja en su exitoso camino las cuestionadas prácticas de la industria audiovisual chilena? ¿Qué le diría al respecto a la directora ejecutiva del GAM, Alejandra Martí Olbrich, si la tuviera al frente en este preciso momento?
—A pesar de todo nos queda energía para estar atentos. La familia va conversando y tomando decisiones, es nuestro deber estar a la altura de lo que Sebastián hubiera hecho.
Meses atrás enviamos una carta al GAM para evitar que se usara el título de la película El conde en actividades de promoción de Teatro a Mil, era algo relacionado con una obra del señor Calderón.
No queremos que esa película figure como un logro de Fábula. Alguien debería hacer algo. Todos los días utilizan nuestro patrimonio en sus presentaciones, además la película sigue en Netflix, me pregunto si esa empresa está enterada del comportamiento de estas personas en Chile, de cómo practican su profesión.
GAM al menos respondió nuestra carta, nos dijeron que ellos sólo eran sede de esas actividades de Teatro a Mil. A propósito de eso, también enviamos una carta a Carmen Romero, ni siquiera se tomó un minuto para dictarle un par de frases a su secretaria. Los silencios dicen mucho.
Después de eso hemos puesto más atención al trabajo de la señora Martí, porque nos interesa lo que hace Fábula y el señor Calderón. En redes sociales ella dice que se acercaron a la productora para realizar una alianza, para una ‘formación’ dirigida al mundo audiovisual, donde Pablo, Juan de Dios Larraín y su equipo contarán a los jóvenes asistentes cómo han desarrollado su empresa de manera exitosa.
Entre nosotros vamos revisando la prensa, las redes sociales, en la sucesión cada uno tiene una tarea, conversamos estos temas que van saliendo. En este caso nos preguntamos cómo es posible que un director y un profesor, que están siendo investigados en un proceso penal, sean elegidos, invitados por la señora Martí, para formar a jóvenes cineastas.
Me da curiosidad eso, saber cómo se hacen estas cosas. Esta personas se reúnen y entre decenas de realizadores chilenos dicen, estos: Fábula, quien mejor que ellos para enseñar a nuestros jóvenes cómo se hacen las cosas.
¿Cómo es eso posible? ¿Y los otros cineastas?, ¿no hay más escritores? ¿Ellos van a dar clases, Pablo y Juan de Dios Larraín a estos chicos, de cómo ser exitosos? ¿Después de los Matute Johns?, ¿de lo que le hicieron a la familia de Oscar Peluchonneau?
Entonces pienso, de dónde viene ese actuar temerario, como sintiéndose seguros de que la justicia no los va a tocar. Le pregunto a la señora Martí, si ella estuviera imputada por plagio, investigada por el Ministerio Público, ¿cree que tendría el cargo que actualmente ostenta o, tendrá alguien en su equipo imputado por algún delito?, porque se es inocente hasta demostrar lo contrario, pero uno no anda acusando a la gente todos los días. Están confiados, por eso actúan así.
Eso es lo peligroso de la impunidad, porque luego le tocó a Sebastián, nos tocó a nosotros. Porque nadie hace nada para detener estos abusos. El silencio alimenta la impunidad.
Conocemos esos casos, y otros que tal vez nunca salgan en la prensa. Las personas afectadas no han reclamado justicia, por lo que no se puede hablar de eso, entiendo.
Esas familias han renunciado a tomar acciones legales, pero eso no significa que no exista un posible delito. Uno se detiene o calla por muchas razones. Yo entiendo, nadie puede meterse en esas decisiones. Lo terrible es que esa inacción genera impunidad.
Al enterarnos de esta alianza del GAM con estos profesionales imputados por plagio que van a dar clases a las nuevas generaciones, se nos ocurrió algo que la propia señora Martí nos invita a hacer en uno de sus reels, pide que la ciudadanía los interpele y participe en ese espacio abierto a la comunidad.
Entonces se nos ocurrió la idea de hacer un ciclo de charlas, algo así como ‘Ciclo de invierno en el GAM: plagio y cine chileno’ o ‘Impunidad y derechos de autor: Desafíos para la industria audiovisual en Chile’. Y para más adelante, los ciclos de verano: ‘Cómo ser exitoso y no plagiar en el intento’ o ‘Diez ideas para escribir tus propios guiones’ o ‘El conde, un caso de estudio’.
Cuando nos juntamos a imaginar estas cosas, nos preguntamos —cuánto hubiera trabajado Sebastián en esto— porque tenía una fuerza mental descomunal y gran capacidad de concentración. La idea de que no se pueda defender nos causa mucho enojo. De alguna forma le quitaron esa oportunidad.
Nos encantaría poder tener acceso a ese espacio abierto que administra la señora Martí y hablar de estos temas que, hay que decirlo, están censurados en casi toda la prensa chilena y por todo el mundo cultural.
Queremos ese espacio, esas diez charlas para aportar a las industrias creativas. Hay mucho testimonio, tendríamos muchos invitados.
A propósito, me pregunto cómo llegó Fábula al GAM, ¿habrán usado fondos públicos?
«Los insultos no son la solución para los problemas»
— Como madre de un artista discapacitado (el fallecido Sebastián), ¿qué piensa acerca de los insultos que sufrió por compartir esa condición física (la ausencia de un brazo, en su caso), el ministro de las Culturas, Francisco Undurraga, el sábado 29 de mayo, en una presentación de La pérgola de las flores, exhibida en la sala CEINA?
— Pienso que los insultos no son la solución para los problemas.
No tengo claro si se refirieron a su condición física. De todas maneras no comparto en absoluto lo sucedido cualquiera haya sido la razón.
***


Imagen destacada: María Cristina Novakovic y Alejandra Martí Olbrich.

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