[Crónica] Chile nace en septiembre

Nuestro país surgió con espíritu rebelde, siempre ocupado de sí mismo, buscando liderazgos, con el terremoto en sus raíces, naciendo y renaciendo de eventos dolorosos, con un ciclo político de 81 años conectado con cambios profundos y dramáticos.

Por Jaime Hales Dib

Publicado el 19.9.2026

Un historiador indignado —y con razón— se retiró de un acto en el cual el alcalde de la comuna de Santiago, centro del centro del país, se refirió al 18 de septiembre de 1810 como «el día de la independencia de Chile». La verdad es que otros no nos hubiésemos retirado, sino que, tal vez, habríamos interpelado a este oficial de carabineros en retiro (cuyo lema es orden y patria) por desconocer la historia de esa misma «patria» que dice servir.

Chile, nace, pero, al igual que los seres humanos, no alcanza la independencia sino hasta tiempo después. No debe confundirse el origen con la independencia.

Me pregunto muchas veces por qué los chilenos no celebramos ambas fechas: el 18 de septiembre como nacimiento y el 12 de febrero como independencia. En Argentina (25 de mayo y 9 de julio) y otros países lo hacen así.

La Capitanía General de Chile, colonia española, heredó de los ancestros continentales un acendrado regionalismo que hasta ahora, siglo XXI aqueja a la península. Los colonos, tanto por el proceso de mestizaje sobre mestizaje como por el avecindamiento de las familias fundadoras y otras que fueron llegando, comenzaron a sentirse como parte de un territorio con mucha autonomía.

Aislado como estaba por el desierto enorme en el norte, los hielos en el sur, la pampa que hoy es Argentina y la cordillera, que comparten ambos países, se ha ido acentuando una especie de localismo que daría origen a un emergente nacionalismo que nos afecta hasta hoy.

Por otro lado, los habitantes prehispánicos de lo que hoy es Chile aportaron, vía mestizajes sucesivos, lo propio de esos pueblos: acercamiento a la tierra, capacidad de desplazamiento constante, sentido de la aventura, ensimismamiento cultural, fuerte religiosidad popular, disposición a no aceptar fácilmente patronazgos, entre otras características.

Con esos componentes, más el desarrollo intelectual de algunos en los grupos dominantes, se fue gestando una idea democrática que no gustaba a los militares impuestos por la corona, sin pensar en la posibilidad de compatibilizar democracia con monarquía como sucede hoy en la propia España.

 

El hecho concreto: el 18 de septiembre de 1810

Cuando, en 1807, España recibió las tropas napoleónicas, primero con el paso libre hacia Portugal y luego para destituir y apresar a los monarcas peninsulares, surgió entre los criollos de América la idea de crear instancias democráticas. Eso se fundaba en la idea de que el poder lo entregó Dios a los reyes a través del pueblo y, si éstos faltan, vuelve al pueblo el derecho de darse gobierno (Isidoro obispo de Sevilla sostuvo esa tesis en el siglo VII).

Fue entonces cuando esos grupos comenzaron a conspirar contra quienes ejercían el mando colonial en nombre de un rey que no estaba (Carlos abdicó en Fernando y éste aceptó el cautiverio en lugar de rebelarse y, tal vez, venirse a América).

Con ese argumento y no el de la «independencia», surgieron voces que culminaron, luego de duros procesos, encarcelamientos, sanciones y persecuciones, con la formación de una Junta de Gobierno a la usanza de la Juntas que se fueron armando en las regiones de España no dominadas totalmente por el monarca francés «Pepe Botella» Bonaparte. La Primera Junta de Gobierno fue un acto democrático y no independentista.

No se trataba de separarse de la «madre patria», sino de generar gobiernos democráticos que luego se compatibilizarían con el regreso del Rey, «nuestro amado Rey Fernando», según se diría en muchos documentos oficiales. José Miguel Infante, Manuel de Salas, José Miguel Carrera, Manuel Rodríguez, Camilo Henríquez, José Antonio Rojas, ellos principalmente y otros más, dieron una intensa lucha por esta autonomía democrática.

Cuando Napoleón debió abandonar España y regresó «el amado Fernando», la corona española no entendió el movimiento democrático y convencido de la legitimidad del absolutismo de los reyes, envió tropas a reprimir los movimientos surgidos en los años precedentes. Es entonces que surgen las ideas de «independencia» provocadas por la reacción peninsular.

Chile, como idea de pueblo, de territorio autónomo, con derechos democráticos aunque hubiese monarquía, nace en el hecho concreto el 18 de septiembre de 1810. Pero se hace independiente recién en febrero de 1818 cuando se jura el «acta de la independencia», es decir, en su noveno año de vida. Tal como sucede, repito, con los seres humanos que nacen sin ser independientes y alrededor de los nueve años aparecen los atisbos independentistas, antes de la adolescencia.

Celebremos, en consecuencia el cumpleaños de Chile, pero no le atribuyamos decisiones que no estaban en el origen del acto.

 

Un país que nace en septiembre

Astrológicamente, Chile es un país que tiene su sol en Virgo, su ascendente en Sagitario acompañado por Neptuno y Saturno, la Luna en el descendente (Piscis), gran parte de sus planetas en el hemisferio superior y Plutón en la casa 4.

Desde el Tarot, Chile es Arcano Personal El Sol, con su implícito Rueda de la Fortuna.

Así nace Chile. Su infancia es agitada (cambios de gobierno autonómico, textos constitucionales, banderas diversas), con una pretendida paternidad violenta (el rey ordena invadir el territorio, se reprime duramente a los que querían democracia y autonomía local).

Chile nace con espíritu rebelde, siempre ocupado de sí mismo, buscando liderazgos, con el terremoto en sus raíces, naciendo y renaciendo de eventos dolorosos, con un ciclo político de 81 años conectado con cambios profundos y dramáticos. Los chilenos serán viajeros incansables, poetas por definición y con mucho que aprender.

Con todo, Chile nace en septiembre, los chilenos somos de ese mes, para llorar y para reír.

Somos de la antesala de la primavera y del fin solemne del invierno.

El volantín nos representa por su búsqueda de lo alto y sus debilidades que lo hacen caer al menor error.

Para luego volver a levantarse.

Chile nació así.

 

 

 

 

 

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Jaime Hales Dib (1948) es un abogado formado en la Universidad de Chile, poeta, narrador y profesor.

En 1995 fundó la Academia de Estudios Holísticos SYNCRONIA, luego fue agregado cultural en México durante el gobierno del Presidente Ricardo Lagos Escobar. También formó parte del directorio y fue secretario general de la Sociedad de Escritores de Chile (Sech).

Además, integró el Consejo Nacional del Libro y la Lectura de Chile, participó en la comisión redactora de la Ley del Libro, fundó la Editorial Casa Doce, ha publicado varios textos de su autoría y ha dado recitales poéticos en diversas ciudades tanto de Chile como del extranjero (Francia, España, Estados Unidos, Colombia, Ecuador, Panamá, Uruguay, Argentina y México).

 

Jaime Hales Dib

 

 

Imagen destacada: Jura de la Independencia en la Plaza de Armas de Santiago (de Pedro Subercaseaux).

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