[Crítica] «Una trilogía rural»: El drama de mujeres en los pueblos de España

Tres montajes de una extraordinaria fuerza, donde Federico García Lorca muestra su concepción del arte dramático: un teatro sensible y bien orientado en todas sus ramas, desde la tragedia al vodevil, y el cual puede cambiar en pocos años la sensibilidad del pueblo.

Por Eduardo Suárez Fernández-Miranda

Publicado el 21.9.2026

Se reúne, en un solo volumen, tres de las obras de teatro más importantes del poeta y dramaturgo granadino: Bodas de sangre, Yerma, y La casa de Bernarda Alba. A modo de escenografía rural, cuenta con los dibujos de Ilu Ros, quien ya se había acercado a la figura de Lorca en su biografía ilustrada: Federico (Lumen, 2021).

Se ha dicho que toda la obra de Lorca (1898 – 1936) es sustancia teatral, drama que busca la tragedia, materia escénica. La intención plástica de su obra lírica, la tensión de sus poemas, el sentido musical de sus líneas, la mitología, son anchos y profundos corredores por donde se precipita el poeta hacia el campo de la escena, y estas tres obras son una brillante muestra de ello.

Bodas de sangre se inspiró en un trágico acontecimiento sucedido a finales de los años de 1920, en el pueblo de Níjar. Los titulares de los periódicos de la época lo anunciaron así: «Cuando va a casarse, desaparece la novia y es encontrada junto al cadáver del hombre con quien se fue». Sobre estos hechos, de una fuerza irrefrenable que palpita en los caños de la sangre, Federico García Lorca construye un drama donde el campo andaluz abrasado por el sol y los instintos son los grandes protagonistas.

Yerma es, en palabras de Miguel García-Posada, un canto a la fecundidad, que a través de la esterilidad se manifiesta, una gozosa exaltación de la vida y, al mismo tiempo, la expresión del impulso –desesperado- del individuo hacia la libertad». Estrenada en el Teatro Español, no estuvo exenta de polémica. Una inconmensurable Margarita Xirgu interpretó el papel principal.

 

Los elementos mitológicos de la soledad

La casa de Bernarda Alba, o el drama de mujeres en los pueblos de España —como la llamaba Lorca—, tiene su origen en las historias que contaban su tía Matilde y sus primas acerca de Frasquita, una vecina con la que compartían el pozo, a través del patio. Y del luto riguroso que se impuso en casa de su pariente Paca Mazuecos, tras la muerte de una de sus hijas.

Hay en Bernarda Alba un espíritu de alcaide medieval, que afila sus armas, estudia el vigor de las fuerzas enemigas, espía a los contrincantes y oculta sus portillos más débiles. La murmuración como eje vertebrador de las vidas de estas mujeres encerradas en su torreón. Lorca proyecta la fuerza de un problema de amor físico contemplado en toda su desgarrada energía: utiliza la muerte como solución a los problemas de la vida; agrega todos los elementos mitológicos de la soledad.

Tres obras de teatro de una extraordinaria fuerza, donde Federico García Lorca muestra su concepción del arte dramático: Un teatro sensible y bien orientado en todas sus ramas, desde la tragedia al vodevil, puede cambiar en pocos años la sensibilidad del pueblo. El teatro es una escuela de llanto y risa y una tribuna libre donde los hombres pueden poner en evidencia morales viejas o equívocas y explicar con ejemplos vivos normas eternas del corazón y del sentimiento del hombre.

Y para terminar una semblanza del que fuera amigo, y miembro de la Generación del 27, Vicente Aleixandre: «Durante el día, evocaba campos frescos, laderas verdes, llanuras, rumor de olivos grises sobre tierra ocre; una sucesión de paisajes españoles que dependía de la hora, de su estado de ánimo, de la luz que despidieran sus ojos; Y yo le he visto en las noches más altas, de pronto, asomado a unas barandas misteriosas, cuando la luna correspondía con él y le plateaba el rostro; y he sentido que sus brazos se apoyaban en el aire, pero que sus pies se hundían en el tiempo, en los siglos, en la raíz remotísima de la tierra hispánica».

También en Lumen: Romancero gitano.

 

 

 

 

 

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Eduardo Suárez Fernández-Miranda nació en Gijón (España). Licenciado en derecho por la Universidad de Sevilla, realiza sus estudios de doctorado dentro del Departamento de Literatura Española e Hispanoamericana de la misma Casa de Estudios superiores.

Colabora como crítico literario en las revistas españolas El Ciervo, Serra d’Or, Llegir.cat, Gràffica y Quimera, donde lleva a cabo una serie de entrevistas a escritores, editores y traductores, nacionales y extranjeros.

Asimismo, escribe para las publicaciones americanas Cine y Literatura (Chile), La Tempestad (México), Continuidad de los Libros (Argentina) y Latin American Literature Today (University of Oklahoma). También, colabora de forma ocasional en los diarios asturianos El Comercio y La Nueva España.

 

«Una trilogía rural», de Federico García Lorca (Editorial Lumen, 2026)

 

 

 

Eduardo Suárez Fernández-Miranda

 

 

Imagen destacada: Federico García Lorca.

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