En esta nueva entrega cinematográfica del realizador británico Guy Ritchie, las escenas de acción funcionan, el filme jamás pierde dinamismo y técnicamente todo está ejecutado de buena manera, pero los personajes carecen del magnetismo y de la ambigüedad moral que antes sostenían el universo audiovisual del director.
Por Daniel Razazi Aylwin
Publicado el 14.5.2026
La nueva película de Guy Ritchie, En la zona gris (In the Grey, 2026), deja con una sensación extraña. No porque sea particularmente mala o torpe, sino porque parece realizada por una I.A., versionando al director. Lo sentí atrapado dentro de una versión más superficial de sí mismo.
Durante años, Ritchie construyó una identidad cinematográfica reconocible a partir de montajes frenéticos, diálogos veloces e inteligentes, humor negro y personajes memorables como Brick Top (Alan Ford), Lenny Cole (Tom Wilkinson) o el recordado gitano Mickey (Brad Pitt): criminales capaces de transformar el caos en espectáculo.
Sin embargo, gran parte de esos elementos sobreviven únicamente como una superficie estética. El filme conserva el «estilo Ritchie», pero pareciera haber olvidado esa conexión, esa sensibilidad que caracteriza a su cine de fines de los 90 y primeros años de la década de los 2000
En Lock, Stock and Two Smoking Barrels (1998) y Snatch (2000), el director británico desarrolló un cine donde el submundo criminal se sentía impredecible, desordenado y profundamente humano. Sus personajes podían ser caricaturescos, pero poseían una energía propia que impedía que las películas se volvieran mecánicas.
Incluso RocknRolla —probablemente uno de los puntos más altos de su filmografía— introdujo una dimensión distinta: debajo del humor y el estilo aparece el desgaste. Personajes decadentes, emocionalmente rotos y conscientes de habitar un mundo vacío le dan una melancolía inesperada al relato.
Esa tensión entre violencia, humor y decadencia es precisamente lo que parece ausente en su último largometraje.
Una fórmula demasiado consciente de sí misma
La estructura de En la zona gris recuerda por momentos al modelo de Ocean’s Eleven: una introducción rápida encabezada por Eiza González (Rachel Wild), un despliegue constante de operaciones sostenido por Jake Gyllenhaal (Bronco) y Henry Cavill (Sid), y un relato construido sobre la eficiencia narrativa.
Sin embargo, donde aquella encontraba encanto en la química y el carisma de sus personajes, la nueva entrega de Ritchie ofrece figuras apenas funcionales, diálogos forzados y antagonistas particularmente débiles, desaprovechando incluso la presencia de Rosamund Pike (Bobby Sheen) y Carlos Bardem (Salazar).
El resultado es un filme que termina dependiendo casi exclusivamente de su estilo visual. Todo avanza a una velocidad ansiosa: una introducción breve, un primer acto disparado a toda marcha, un pequeño interludio para tomar aire y luego un segundo acto aún más acelerado que desemboca en un epílogo predecible y excesivamente cómodo.
Con todo, el problema no es el ritmo acelerado, marca habitual del director, sino que esta vez la velocidad parece utilizada para ocultar la falta de profundidad dramática. Las escenas de acción funcionan, la película jamás pierde dinamismo y técnicamente todo está ejecutado de buena manera, pero los personajes carecen del magnetismo y la ambigüedad moral que antes sostenían el universo de Ritchie.
Ya no hay sensación de peligro real ni de caos impredecible; todo parece avanzar siguiendo una fórmula demasiado consciente de sí misma.
Quizás ahí reside la mayor decepción. Las primeras obras audiovisuales de Ritchie transmitían la impresión de que cualquier personaje podía alterar completamente el rumbo de la historia. Había tensión, suciedad y una energía callejera que hacía imposible anticipar qué ocurriría.
Aquí, en cambio, el largometraje se vuelve progresivamente predecible. No fracasa de manera estrepitosa: se vuelve rutinaria.
***
Daniel Razazi Aylwin es un periodista, escritor, estudiante del magíster en literatura de la Universidad de los Andes (Chile) y actual editor de la web Eltintero.cl.

Tráiler:

Imagen destacada: En la zona gris (2026).

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