Uno de los escritores que más habló de sí mismo fue Stendhal con el fin (nos dice él) de conocerse con mayor profundidad. Es muy recordado el libro de bolsillo que en el muy lejano 1975 preparó a modo de traductora y editora (en el sentido anglosajón de la palabra) Consuelo Berges al reunir los escritos autobiográficos de Henry Beyle, «Vida de Henry Brulard» y «Recuerdos de egotismo» junto con una semblanza del autor debida a Próspero Mérimée.
Por Luis Miguel Iruela
Publicado el 3.8.2026
Dentro del numeroso género de la diarística, las confesiones y las memorias, hay piezas de verdadero interés humano y literario. Por citar solo algunas de ellas pueden recordarse el Diario de Miguel Torga; el de Sören Kierkegaard; el de Giovanni Papini; el de Cesare Pavese; el de Franz Kafka y el muy interesante Diccionario filosófico de Hannah Arendt sin acudir a las confesiones clásicas de San Agustin o de Rousseau.
Uno de los escritores que más habló de sí mismo fue Stendhal con el fin (nos dice él) de conocerse con mayor profundidad. Es muy recordado el libro de bolsillo que en el muy lejano 1975 preparó a modo de traductora y editora (en el sentido anglosajón de la palabra) Consuelo Berges al reunir los escritos autobiográficos de Henri Beyle, Vida de Henry Brulard y Recuerdos de egotismo junto con una semblanza del autor debida a Próspero Mérimée.
Lo paradójico de estas páginas es que hallamos en ellas muchas observaciones de la vida social parisina, de personajes históricos (como el General La Fayette), de acontecimientos políticos, de anécdotas sugerentes, pero muy pocas cosas de lo que podrían considerarse intimidades significativas. Y ello, a pesar de utilizar el vocablo «egotismo» en el título, pues es sabido que la palabra de origen inglés quiere decir precisamente «hablar de sí mismo».
Con gran habilidad e inteligencia, introduce Consuelo Berges en las primeras páginas del volumen, a modo de presentación, un artículo denominado «Stendhal contado por sí mismo». Y en medio de su desarrollo, cita un texto preciso y acerado de Paul Valéry, que sirve no solo para situar las memorias de Stendhal, sino para analizar con oportunidad, en breves palabras, la sustancia más frecuente del género.
«La confidencia confía siempre en la gloria, en el escándalo y en la propaganda»
Comienza Valéry diciendo: «Los autores de confesiones y recuerdos o de diarios íntimos son invariablemente víctimas de su deseo de interesar, y nosotros, víctimas de sus víctimas».
Destaca de entrada, de esta forma, que los autores de diarios escriben para los demás porque necesitan hacer ver como interesantes sus trayectorias. Y que el potencial lector curioso espera que efectivamente lo sean.
Continúa el poeta: «Nunca quiere uno exhibirse tal como es; ya se sabe que ninguna persona real tiene gran cosa que contarnos de sí misma».
Siguiendo en la misma línea, todos sabemos que nuestras vidas se componen de momentos vulgares y olvidables, casi transparentes en el paso del tiempo. Por eso necesitamos adornarlas, engrandecerlas e inventarlas. O como subraya Valéry: «De suerte que uno escribe las confesiones de alguien más importante, más puro, más tenebroso, más vivo, más sensible, más uno mismo de lo permitido, porque el ser uno mismo tiene sus grados y matices. El que se confiesa miente siempre y huye del verdadero tema real, que es siempre ineficaz, o informe, o en general, indistinto». Y de esta manera, nace un maravilloso novelista.
Un poco más adelante, remata el ensayista y poeta: «Pero la confidencia confía siempre en la gloria, en el escándalo y en la propaganda». Y espera así conseguir su propósito.
¿Se pueden expresar estas observaciones con menos y más precisas palabras? Yo también estimo que no.
***
Luis Miguel Iruela Cuadrado es un poeta y escritor, doctor en medicina y cirugía por la Universidad Complutense de Madrid. Especialista en psiquiatría, jefe emérito del servicio de psiquiatría del Hospital Universitario Puerta de Hierro (Madrid), y profesor asociado (jubilado) de psiquiatría de la Universidad Autónoma de Madrid.
Dentro de sus obras literarias se encuentran: A flor de agua, Tiempo diamante, Disclinaciones, No-verdad y Diccionario poético de psiquiatría.
En la actualidad ejerce como asesor editorial y de contenidos del Diario Cine y Literatura.

Imagen destacada: Marie-Henri Beyle (Stendhal).

![[Crónica] Las memorias de Edmundo Moure: El esoterismo de Alfonso Calderón Alfonso Calderón en su biblioteca, rodeado de libros, en blanco y negro](https://www.cineyliteratura.cl/wp-content/uploads/2022/09/Alfonso-Calderon.jpg)
![[Crónica] Las memorias de Edmundo Moure: Un discurso para monsieur Poupin Jorge Teillier sentado sobre tronco en terreno rural, con viñedos al fondo, en fotografía blanco y negro](https://www.cineyliteratura.cl/wp-content/uploads/2021/09/Jorge-Teillier.jpg)
![[Crónica] Las memorias de Edmundo Moure: Plagiadores eminentes Retrato en blanco y negro de Pablo Neruda con gorra, mirando hacia la cámara con expresión seria](https://www.cineyliteratura.cl/wp-content/uploads/2021/08/Pablo-Neruda.jpg)
![[Crónica] Las memorias de Edmundo Moure: Rosalía de Castro, la más grande poeta gallega Retrato en blanco y negro de Rosalía de Castro, poeta gallega del siglo XIX, con cabello ondulado y expresión serena](https://www.cineyliteratura.cl/wp-content/uploads/2021/07/Rosalia-de-Castro.jpg)
![[Crónica] Las memorias de Edmundo Moure: El disfrute esperanzador de la palabra compartida Retrato en tonos azules de Carlos Mellado Molina, escritor chileno de perfil, con expresión reflexiva y mirada](https://www.cineyliteratura.cl/wp-content/uploads/2021/07/Carlos-Mellado-Molina-1-scaled.jpg)