[Crítica] «Amarga Navidad»: El peligro de transformarse en la propia musa

En este filme que acaba de estrenarse en las salas locales, el realizador español Pedro Almodóvar se pregunta nuevamente por la creación, por el desgaste del artista y por la dificultad de seguir haciendo cine cuando la vida parece haberse reducido.

Por Camila Gordillo Varas

Publicado el 29.5.2026

La última película del aclamado director Pedro Almodóvar (1949) tuvo su première internacional en el Festival de Cannes 2026, el pasado 19 de mayo, donde obtuvo el premio a mejor soundtrack. Titulada Amarga Navidad, se trata de una obra compleja y autorreflexiva que, al igual que Dolor y gloria (2019), se presenta como una autoficción del propio Almodóvar y reflexiona sobre el proceso de creación.

El filme inicia con la historia de Elsa, una mujer inmersa en el trabajo y afectada por una migraña. Elsa es escritora, guionista, cineasta y también ha dirigido publicidad, por lo que resulta evidente el paralelo con el propio Almodóvar, o al menos con un posible alter ego suyo. No obstante, la historia se complejiza cuando aparece otra línea temporal, en la cual un director de cine llamado Raúl está escribiendo un guion sobre Elsa.

Raúl quiere escribir una nueva película, pero lleva años bloqueado, por lo que para volver a crear, comienza a nutrirse de los personajes de su propia vida: su novio, Santi, y su exasistenta, Mónica. Las historias se intercalan y las líneas de tiempo se narran de manera paralela: la historia que Raúl está escribiendo ocurre en 2004, mientras que su propio presente como escritor transcurre en 2025.

El largometraje reúne elementos de trabajos recientes de Almodóvar. La idea de una maternidad dual ya estaba presente en Madres paralelas; la experiencia de acompañar y cuidar a una persona cercana que se encuentra enferma aparece en La habitación de al lado; y temas como el duelo han atravesado repetidas veces su filmografía.

Para Almodóvar, la maternidad sigue siendo un punto fundamental, y aquí se vuelve a explorar la relación con el duelo no clausurado de la madre, como ya ocurría en Dolor y gloria.

 

El artista ante sus propios límites

Uno de los puntos más notables de la película está en sus actuaciones, que logran que el espectador conecte incluso con la historia ficcional escrita por Raúl.

En el fondo, el filme trata sobre la complejidad de un autor que ya ha realizado sus mejores obras y que, luego de alcanzar la cima, se enfrenta al problema de cómo seguir creando en el otoño de su vida. El personaje de Raúl exclama que solo vive cuando está creando cine, y esa frase parece condensar buena parte del conflicto de la trama y del propio Almodóvar.

La obra también aborda la compleja relación del artista con la moral de extraer ideas de quienes lo rodean. Esta tensión entre el artista y la conversión de los otros en personajes, objetos o musas es uno de los puntos centrales de Amarga Navidad.

Raúl tiene una asistenta que ha trabajado con él durante veinte años, pero ella decide abandonar su trabajo porque la hija de su novia tiene una enfermedad terminal y debe dedicarse a cuidarla. Posteriormente, la hija muere y Mónica queda al cuidado de su pareja, quien ha intentado suicidarse.

Esta historia inspira a Raúl a seguir escribiendo y a terminar su guion, lo que desata un conflicto con Mónica, porque ella siente que él ha cruzado una línea al exponer su intimidad en una obra destinada a ser leída y vista por otros.

Como su antigua asistente, Mónica le formula varias críticas que también podrían dirigirse a la propia película. Ella le dice que se está repitiendo con el tema del duelo de la madre, como Almodóvar en Dolor y gloria; que la historia parece tener un eje al inicio, pero luego se pierde un poco; y que hay personajes, como la versión ficcionalizada de Santi, que quedan subordinados a la trama y no logran finalmente anclarse, ni siquiera como ficción.

 

Una obra en gestación

De esta manera, al criticar la obra de Raúl, Mónica también critica su vida. Por eso, Amarga Navidad probablemente sea uno de los trabajos más autorreflexivos de Almodóvar.

No es simplemente la historia de un escritor bloqueado ni la historia paralela de aquello que está escribiendo. Lo que la convierte en algo más interesante y complejo es que, a través de la ficción, observamos elementos del presente de Raúl, además de sus anhelos, sus deseos y cierto impulso de hacer justicia allí donde él ha fallado en la vida real.

El arte aparece entonces como una forma de cura, o al menos como una posibilidad de reparación para el protagonista. La escena final es clave, porque Almodóvar, luego de poner en boca de Mónica varias de las posibles críticas a su propio filme, encuentra una solución, un cierre o una sutura para esta historia dual.

La respuesta parece estar en que, para volver a hacer arte e inspirarse, el artista puede tomar de otros, aunque debe dejar de ponerse siempre en el centro.

Ese conflicto entre el ego y el artista encuentra una salida en la idea de que el yo debe subordinarse para que la obra se complete. En una entrevista reciente con RTVE, Almodóvar señaló: «No es que no tenga otro tipo de inspiraciones, pero me está pasando que me estoy convirtiendo en mi propia musa, cosa que no es grata. Mi vida se ha reducido mucho, y, tal vez porque lo que me rodea es menor, me fijo mucho en lo que me rodea».

Con todo, esa frase dialoga directamente con la película, donde la autorreflexión, el metarrelato y la epifanía final consisten, paradójicamente, en abandonar el yo para poder crear desde un lugar más sincero.

Amarga Navidad es, en ese sentido, una obra autoficcional y muy consciente de sus propios límites. Almodóvar se pregunta nuevamente por la creación, por el desgaste del artista y por la dificultad de seguir haciendo cine cuando la vida parece haberse reducido.

Quizás su originalidad está en que no se limita a mostrar a un artista bloqueado ni a narrar la historia que ese artista intenta escribir. El filme se construye desde ese momento previo a la obra terminada: la duda, el ensayo, la repetición y la apropiación de materiales ajenos.

Desde ahí, logra consolidarse como una obra completa. Almodóvar entiende el proceso de creación como una forma de gestación que, en la película, ya es también una pieza terminada.

 

 

 

 

 

 

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Camila Gordillo Varas es profesora de lenguaje, magíster en literatura y actual estudiante del doctorado en literatura de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Investiga cruces entre literatura y cine, con énfasis en lo monstruoso, lo posthumano, lo gótico y las figuraciones del cuerpo en la cultura contemporánea.

 

 

 

 

Tráiler:

 

 

 

Camila Gordillo Varas

 

 

Imagen destacada: Amarga Navidad (2026).

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