Steven Spielberg es todavía un director extraordinariamente competente y este filme se encuentra realizado con el perfeccionismo audiovisual habitual de su filmografía. El tema es que la corrección técnica no siempre basta para convertir una película en algo memorable.
Por Daniel Razazi Aylwin
Publicado el 8.6.2026
Steven Spielberg (1946) regresa a la ciencia ficción con El día de la revelación, una película protagonizada por Emily Blunt, Josh O’Connor y Colin Firth. El director de E.T. (1982) y Encuentros cercanos del tercer tipo (1977) vuelve a uno de los territorios que mejor conoce: el encuentro entre la humanidad y una inteligencia extraterrestre.
Con todo, pese al talento reunido delante y detrás de la cámara, el resultado está lejos de encontrarse entre sus obras más memorables.
El filme plantea una pregunta atractiva: ¿qué ocurriría si la existencia de vida extraterrestre deja de ser una sospecha y se transforma en una verdad irrefutable para toda la humanidad? La premisa posee un enorme potencial filosófico, político e incluso religioso.
Después de todo, la historia no gira en torno a una invasión ni a una guerra interestelar, sino a una revelación. No se pregunta cómo reaccionamos ante una amenaza, sino si estamos preparados para convivir con una verdad capaz de alterar nuestra comprensión del mundo.
Lo mejor del filme proviene de Emily Blunt
Durante buena parte de su metraje, Spielberg logra sostener el interés gracias a la solidez de la puesta en escena y a la eficacia narrativa que ha caracterizado su filmografía durante más de cinco décadas. La película avanza con fluidez y combina adecuadamente el misterio, la tensión y el espectáculo.
Sin embargo, a medida que la historia progresa, comienza a instalarse una sensación difícil de ignorar: la de estar frente a una obra construida a partir de elementos demasiado familiares.
Lo mejor del filme proviene de Emily Blunt. Su interpretación aporta humor, humanidad y una cercanía que el guion no siempre consigue generar por sí mismo. Cada vez que aparece en pantalla, la historia encuentra un ancla emocional que permite mantener el interés incluso cuando la trama comienza a transitar por caminos previsibles.
Blunt consigue transmitir dudas, temor y asombro sin caer nunca en el exceso dramático, convirtiéndose en el corazón de una película que por momentos parece depender demasiado de sus actores para sostener el peso de sus ideas.
El principal problema del largometraje radica precisamente en esas ideas. Aunque la pregunta que articula el relato resulta sugerente, la película rara vez profundiza en las consecuencias sociales, políticas o culturales que podría tener una revelación de semejante magnitud.
Así, en lugar de explorar las transformaciones que una verdad así provocaría en la humanidad, Spielberg opta por desarrollar una historia que remite constantemente a referentes ya conocidos de la ciencia ficción contemporánea.
Resulta difícil no pensar en películas como Men in Black, donde la existencia de una realidad oculta también constituye el motor del relato. La diferencia es que aquí el secreto amenaza con hacerse público, aunque las respuestas que ofrece el filme terminan siendo mucho menos interesantes que la pregunta que la origina.
La debilidad se vuelve aún más evidente cuando la historia adopta una dimensión abiertamente mesiánica. La aparición de una figura extraterrestre presentada como una suerte de profeta y la transformación de uno de los funcionarios en un apóstol encargado de reunir seguidores terminan reduciendo una premisa potencialmente compleja a una alegoría excesivamente transparente.
Más que una reinterpretación original de antiguos relatos religiosos, la película parece limitarse a reciclar símbolos y estructuras narrativas que el cine y la literatura han utilizado hasta el cansancio.
Spielberg sigue siendo un director extraordinariamente competente y El día de la revelación está realizada con el profesionalismo habitual de su filmografía. El tema es que la corrección técnica no siempre basta para convertir una película en algo memorable.
Al finalizar la proyección queda la impresión de haber visto una obra entretenida, bien actuada y correctamente ejecutada, pero incapaz de ofrecer una experiencia memorable como las que solía entregarnos el buen Steven.
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Daniel Razazi Aylwin es un periodista, escritor, y actual editor general del medio Eltintero.cl. También es estudiante del magíster en literatura de la Universidad de los Andes (Chile).

Tráiler:

Imagen destacada: El día de la revelación (2026).



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