A través de 60 poemas, la escritora madrileña Marta Sanz despliega su refinado estilo literario para hablar del cuerpo, las enfermedades, los dolores, y la muerte, por medio de un tono grácil, preciso, y también de un sutil humor negro.
Por Cristián Uribe Moreno
Publicado el 7.6.2026
La escritora española Marta Sanz (Madrid, 1967) tiene una amplia obra que se pasea por diversos géneros, como la narrativa, el ensayo y la poesía. En este último formato, ha aparecido su último set de versos: Amarilla (2025), en la colección La Bella Varsovia de la casa editorial Anagrama.
En alrededor de 60 poemas, la escritora madrileña despliega su refinado estilo literario para hablar del cuerpo, las enfermedades, los dolores, la muerte, entre otros. Por medio de un tono grácil, preciso y un humor, un sutil y negro humor, da cuenta de su profundo estado interior.
Con todo, el nombre de la obra, ella lo comenta en el cierre: «Todos los poemas me salen amarillos./ Les debo una humilde disculpa» (p. 91).
Así, el color amarillo se suele asociar a luz, a la vida, a la energía o al optimismo. No obstante, la emisora en un poema que alude a una sesión con su psiquiatra, este le pide definir pictóricamente su «flujo melancólico».
Y aquí Sanz recuerda la obra El grito de Edward Munch, que tilda de «demasiado estentóreo» y concluye: «que mi melancolía es/ un golpe de amarillo». Y de aquí salen, como si tuviera una paleta de pintura, los distintos amarillos: «Amarillo dorado/ Amarillo limón/ Básico amarillo» (pp. 41 – 42).
Es este color el que tiñe sus palabras, sus recuerdos, sus divagaciones o sus tristezas. Un árbol de flores amarillas en la plaza de New Heaven, los campos de Castilla, una retama amarilla o una cicatriz, son parte de las imágenes que usa la emisora, para transmitir su estado de tristeza, melancolía o resignación ante lo que ocurre en su vida, alrededor de ella o en la terrible realidad que llega desde el afuera.
De los temas más recurrentes en el poemario, sin duda, el de la vejez, es el que se lleva la mayor cantidad de preocupaciones. En una vida que está por llegar a los 60 años, Sanz ya no tiene una mirada idealista, si es que alguna vez la tuvo, del mundo que la rodea.
Se da cuenta que la vejez, que está golpeando a las puertas de su existencia, llega con demasiada rapidez. Por lo que, al reflexionar sobre este período, ella oscila entre la resignación y la predicción, entre la comprensión y el temor: un tiempo en el que no te puedes proteger ni del frío ni del calor, donde la soledad predomina, donde las cosas que importaban ya no importan, donde la ignorancia es el mejor camino para llevar los pesares.
El cuerpo y sus propios problemas
Sin embargo, toda esa tristeza que la domina, comparada con las catástrofes que ocurren justo en este momento por el mundo, parecen ser minúsculas.
No obstante, ella se siente con el derecho a sufrir, porque dentro de esta aflicción se siente «segura»: «La tormenta nos aísla/ de todos los males del mundo». Y en esta protección que le da esta «tormenta», otros males desaparecen: «Vuelan, más allá de mí, /las techumbres, /los muertos, /las palanganas» (p. 44).
Hay algo que le da derecho a hablar de sus temores y sus dolores, a quejarse, y para ello, cierra los ojos al mundo y sus problemas. Porque su reflexiones giran en torno a lo que vive a diario: el cuerpo y sus propios problemas. Asimismo, el propio modo de crear y sus creadores también son el objetivo de sus meditaciones: el poema y los poetas.
En «Las poetas ya no beben», la emisora describe que el tiempo de las artistas trasgresoras ya pasó y solo quedan «las ciervas» que al acudir al bar en el que se suelen juntar: «y colocar las nalgas / en el taburete de todos los sábados / perciben la gastada irradiación/ de su cuerpo joven» (p. 81).
La hablante no puede abstraerse de la dura realidad de su entorno. Este aflige su mirada en dos emotivos poemas: «Ana Ruiz le dijo a su hija que le tenía miedo a la muerte» y «Ayer dos mujeres se suicidaron en Barcelona». En ambos casos se acerca a la experiencia de mujeres, como ella, que no pueden con la vida, que, tal vez, se sintieron derrotadas y que su dolor entra en la casa de Sanz y no la abandona.
Y esta experiencia de los cuerpos envejecidos, de un mundo que se desmorona, ella lo vive de primera mano y lo presenta en una composición titulada «En la cama A-23 de agudos».
Aquí, la vivencia de llevar a su padre a un hospital, le permite representar en diferentes cuadros el recinto de salud y la precaria vida de los propios enfermos, la desolación de algunos, frente a las enfermeras, que cuidan con cariño de los pacientes, pero en algún momento se desconectan de ese dolor. Semejante al accionar de la emisora.
Pero con Marta Sanz no se puede estar completamente seguro. Ella ha sido una de las grandes voces de la autoficción. En libros como Clavícula (2017) o La lección de anatomía (2018), la autora expuso sus dolores tanto reales como imaginarios.
Por lo que sus versos que nos hablan de dolores y miedos, que han dejado al descubierto las dolencias que la acechan, también, seducen. ¿Cuánto hay de verdad y cuánto de ficción? No importa. Nos ha dicho cuestiones fundamentales con su franqueza habitual, desplazándose en un mundo que maneja de manera sin igual.
Y en este desplazamiento, emerge lo característico de su arte. Como ella misma dice, en un tremendo poema titulado «En la lengua» (que podría ser el «arte poética» de este poemario): «Permuto y conmuto. Sustituyo y desplazo. Deslizo y cruzo. /Miento y digo la verdad» (p. 58).
En esos juegos de palabras, que tan bien maneja, se resume su concepto de literatura en todo su esplendor.
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Cristián Uribe Moreno (Santiago, 1971) estudió en el Instituto Nacional General José Miguel Carrera, y es licenciado en literatura hispánica y magíster en estudios latinoamericanos de la Universidad de Chile.
También es profesor en educación media de lenguaje y comunicación, titulado en la Universidad Andrés Bello. Aficionado a la literatura y al cine, y poeta ocasional, publicó asimismo el libro Versos y yerros (Ediciones Luna de Sangre, 2016).


Imagen destacada: Marta Sanz.


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