[Crónica] La libertad en «Don Quijote»: Una meditación sobre la condición humana

Bajo la apariencia de una novela de aventuras centrada en la crítica burlona y aun grotesca, de los libros medievales de caballería andante, como ejercicio lúdico de humor y desengaños, Cervantes, el Manco de Lepanto, escribió una de las más profundas meditaciones sobre la libertad que ha legado la cultura occidental.

Por Edmundo Moure Rojas

Publicado el 22.7.2026

El cronista no quiere dictar cátedra, porque no tiene título académico, aunque durante doce años impartió clases de Lengua y Cultura Gallega en el Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Santiago de Chile (1999 – 2011), hasta que la «acreditación universitaria» le puso los puntos sobre las íes.

Bueno, todavía el oficio de escritor vale como dedicación autodidacta, desde la formación de lector impenitente (Borges, dixit), aunque hoy en día los escritores hechos a pulso no tengan arte ni parte en las aulas universitarias.

Así es que emprendió —el cronista, es decir yo— hace quince, años la tarea de proferir un curso y taller sobre la lectura analítica de Don Quijote de la Mancha, curso oficializado ahora en la Escuela de Escritores de la Academia Libre, que fundó y dirige el doctor David Hevia, impartido vía zoom, con la asistencia dinámica de escritores y escritoras, gestores culturales y lectores ávidos.

Pues bien, uno de los temas esenciales del incomparable libro de Miguel de Cervantes, es el de la libertad. Y aquí se atreve el cronista a incursionar en su análisis y lo dedica a sus alumnos talleristas: Carolina, Margarita, Natasha y Sheyla; Benedicto, Miguel Ángel y Pedro. Valga.

 

«Uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos»

Hay libros que sobreviven a los siglos porque retratan una época y les vale, para ello, al menos la categoría de testimonio; otros, porque logran descifrar el corazón del hombre, o al menos recuperar lo entrañable de la condición humana.

El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha pertenece a esta última categoría. Bajo la apariencia de una novela de aventuras centrada en la crítica burlona y aun grotesca, de los libros medievales de caballería andante, como ejercicio lúdico de humor y desengaños, Cervantes, el Manco de Lepanto, escribió una de las más profundas meditaciones sobre la libertad que ha legado la cultura occidental.

Así, no resulta casual que el propio don Quijote pronunciara una de las sentencias más memorables de la literatura universal: «La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos». La frase posee la sencillez de las verdades definitivas. No habla de privilegios ni de conquistas materiales; habla de un don que hace posible todos los demás. Sin libertad, la riqueza se convierte en prisión, el poder en tiranía y el conocimiento en servidumbre.

Pero Cervantes va mucho más allá de afirmaciones morales al uso. La libertad constituye la sustancia misma de su personaje. Alonso Quijano decide abandonar la seguridad de su aldea para inventarse una existencia coherente con sus ideales. Desde una perspectiva racional, su empresa parece insensata; desde una perspectiva espiritual y aun heroica a partir del ejercicio fantástico de la utopía, representa una de las más altas expresiones de la independencia humana, el desafío renovado de Prometeo.

Don Quijote elige ser quien desea ser, aun cuando el mundo entero lo considere un loco, empezando por sus propios parientes y amigos. En esa elección reside su grandeza.

José Ortega y Gasset manifestó: «Yo soy yo y mi circunstancia», desde su visión voluntarista inspirada en Schopenhauer. Don Quijote parece responder, tres siglos antes, que la circunstancia jamás posee la última palabra, puesto que el más alto ideal vuelto acción puede siempre superarla. El hombre logra trascenderla mediante la imaginación, la voluntad y la fidelidad a un ideal. Esa capacidad de sobreponerse a los límites impuestos por la realidad constituye el verdadero ejercicio de la libertad.

 

La justicia, la compasión y el deber hacia los otros

No se trata, desde luego, de una libertad arbitraria, pues Cervantes desconfiaba tanto del fanatismo religioso establecido como norma infranqueable como del desorden disolvente. El célebre episodio de los galeotes ilustra esa complejidad.

Don Quijote rompe las cadenas físicas de unos condenados a galeras, convencido de servir a la justicia; sin embargo, aquellos hombres responden con violencia e ingratitud a su acción filantrópica; no están a la altura moral de aquel paladín.

La escena revela una intuición extraordinariamente moderna: la libertad exterior carece de sentido cuando no va acompañada por una conciencia moral. El ser humano puede liberarse de sus carceleros y seguir siendo esclavo de sus pasiones o de las servidumbres a las que el poder le somete.

Sancho Panza representa la vía complementaria de ese prurito de libertad, aun desde su perspectiva social de aldeano analfabeto. Parte movido por intereses modestos y termina descubriendo que la mayor riqueza estriba en el aprendizaje interior.

A lo largo de la novela Sancho desarrolla un proceso de comprensión del pensamiento quijotesco. Su alucinante desempeño en el gobierno de la ínsula Barataria demuestra que la libertad también exige prudencia, equilibrio y sentido de la responsabilidad. El escudero aprende, poco a poco, que gobernarse a sí mismo es la forma más difícil y más noble de gobierno. Sin conocer a Sócrates, emula su máxima esencial.

Quizá aquí resida la permanente actualidad de Cervantes. En una época que identifica con frecuencia la libertad con la satisfacción inmediata de los deseos, con la alternativa egoísta de la apropiación, Don Quijote propone una concepción mucho más exigente: ser libre no significa hacer cuanto apetece, sino permanecer fiel a aquello que otorga dignidad a la existencia.

La libertad aparece inseparable de la justicia, de la compasión y del deber hacia los otros. (Recuerden el capítulo IV, la aventura de Andresillo y su abusivo patrón, Juan Haldudo).

Por eso el caballero de la Mancha nunca resulta verdaderamente derrotado. Lo vencen los molinos, los duques burlones, el Caballero de la Blanca Luna y, finalmente, la enfermedad. Pero nadie consigue quebrantar la soberanía de su espíritu. Su derrota pertenece al mundo de los hechos; su victoria, al reino de los valores. El primero en reconocer ese legado será el propio Sancho Panza.

Acaso sea esa la razón por la cual, 400 años después, seguimos caminando junto a don Quijote por los polvorientos caminos de La Mancha. En cada generación reaparecen nuevos gigantes disfrazados de molinos: el conformismo, la intolerancia, la codicia, el miedo.

Y vuelve también la voz serena de Cervantes para recordarnos que la libertad no consiste únicamente en romper cadenas visibles, sino en conservar intacta la capacidad de creer, de elegir y de servir a los ideales que hacen más humana la vida.

Mientras exista un hombre dispuesto a defender la dignidad frente al poder, la justicia frente a la fuerza y la esperanza frente al desaliento, don Quijote continuará cabalgando. Porque la libertad, antes que una conquista política, es una forma de la conciencia y una intransable vocación del espíritu.

Y nosotros seguiremos haciéndolo, aunque carezcamos de corcel y de armadura. El cronista cree esto a pie juntillas e invita a los suyos, es decir, a sus auténticos amigos, a repetir la travesía, una y otra vez.

 

 

 

 

 

 

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Edmundo Moure Rojas (1941), escritor, poeta y cronista, asumió como presidente titular de la Sociedad de Escritores de Chile (Sech) en 1989, luego del mandato democrático de Poli Délano, y además fue el gestor y fundador del Centro de Estudios Gallegos en el Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Santiago de Chile, casa de estudios superiores en la cual ejerció durante once años la cátedra de Lingua e Cultura Galegas.

Ha publicado veinticuatro libros, dieciocho en Sudamérica y seis de ellos en Europa. En 1997 obtuvo en España un primer premio por su ensayo Chiloé y Galicia, confines mágicos. Uno de sus últimos títulos puestos en circulación corresponde al volumen de crónicas autobiográficas Memorias transeúntes.

Exdirector titular del Diario Cine y Literatura (2020 – 2024), en la actualidad ejerce como la cabeza visible y responsable de la prestigiosa casa impresora Unión del Sur Editores.

 

Edmundo Moure Rojas

 

 

Imagen destacada: Miguel de Cervantes (Madrid).

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