[Ensayo] «Las ovejas detectives»: La memoria como forma de justicia

El filme del realizador estadounidense Kyle Balda aborda la importancia de preservar los recuerdos y también la necesidad de continuar la vida de una manera moral. La conexión entre el pasado y el deseo de hacer el bien en el presente aparece como una forma de perpetuar la evocación de aquellos que fueron importantes para nosotros.

Por Camila Gordillo Varas

Publicado el 7.9.2026

Las ovejas detectives se estrenó en 2026 y, por su título, puede parecer una película cuyo único interés reside en el consumo irónico. Sin embargo, esta primera impresión resulta engañosa. Su director, Kyle Balda, ha trabajado frecuentemente con animación y cine familiar en largometrajes como The Lorax (2012), Minions (2015) y Despicable Me 3 (2017).

Asimismo, es importante destacar que el guion está a cargo de Craig Mazin, conocido por escribir y producir Chernobyl (2019) y por su trabajo en la serie postapocalíptica The Last of Us (2023–presente). Esta extraña mezcla sugiere un filme híbrido como resultado: Las ovejas detectives es una película familiar, pero toca también temas dramáticos como la muerte, el duelo, la memoria y el ostracismo, a través de una mezcla de realidad y fantasía.

El largometraje está basado en la novela alemana Three Bags Full, escrita por Leonie Swann y publicada en 2005. La trama sigue a un rebaño de ovejas que intenta resolver el asesinato de su propio pastor. Puede sonar incluso ridículo observar ovejas hablando, pero es probablemente una de las películas más interesantes dentro de este extraño subgénero de animales parlantes que actúan junto a humanos, recordando, por ejemplo, a Babe, el cerdito valiente (1995).

 

Dos mundos y una memoria compartida

La película introduce a Hugh Jackman, uno de los actores estelares que aparecen en este inmenso elenco, como el pastor de un rebaño que vive en un pueblo inglés llamado Denbrook. Él inicia la narración de la historia y nos relata, a través de una carta que le escribe a su hija, su rutina diaria y también nos presenta a cada uno de los personajes del rebaño: cada oveja tiene su propio nombre, sus singularidades y una relación particular con el pastor, quien pasa las tardes leyéndoles novelas de misterio y asesinatos.

El filme mantiene una línea de realismo fantástico en la que los humanos no observan en ningún momento a las ovejas hablar. Esto se presenta solamente cuando las ovejas están solas. De este modo, la historia se divide en dos tramas: la trama humana, que involucra la muerte del pastor, el policía, un periodista que llega a la ciudad, una abogada, la hija del pastor y otros personajes; y la trama de las ovejas, marcada por su deseo de hacer justicia, a pesar de sus limitaciones como animales, en torno a la muerte de quien las quería y las cuidaba diariamente.

Uno de los puntos más interesantes y significativos de esta película es la facultad que tienen las ovejas, señalada desde el inicio, para olvidar colectivamente cualquier recuerdo. Si el rebaño se lo propone en conjunto, puede olvidar cualquier memoria que considere innecesaria, inútil o dolorosa.

Por esta razón, las ovejas no conocen realmente la muerte, puesto que cada vez que una de ellas ha fallecido, han elegido olvidarlo. A partir de esto, han desarrollado extrañas creencias, como la idea de que las ovejas se convierten en nubes una vez que mueren.

De esta forma, el filme introduce dentro del imaginario infantil de las ovejas, la necesidad de comprender la muerte para no olvidar la memoria del pastor y poder hacer justicia al descubrir quién fue su asesino. Más que enseñar solamente la muerte a un público infantil, la historia va un poco más lejos y la conecta con el afecto, con la preservación de la memoria y con el recuerdo como una forma de trascendencia.

Asimismo, otro aspecto notable de la historia es la creencia colectiva que tienen las ovejas en torno a aquellas que nacen en invierno. El filme nos indica que la mayoría de las ovejas nace en primavera y que aquellas que, por desfase u otra razón, nacen en la temporada fría, son excluidas y discriminadas por todo el rebaño.

Esta subtrama de discriminación y alienación de quienes son distintos también abre una reflexión importante para un público infantil, no de manera moralizante ni forzada, sino de forma afectiva.

 

El misterio como forma de reparación

En términos de género, la película funciona como un whodunit familiar: un relato de misterio donde el espectador, junto con los personajes, debe reunir pistas para descubrir quién cometió el crimen. En ese sentido, la obra logra ser sumamente eficaz, puesto que el misterio que plantea no es tan simple de resolver y las ovejas presentan autoconsciencia del género al conocer las historias que el pastor leía.

Con todo, el espectador, al igual que las ovejas y otros personajes humanos, debe ir reuniendo y relacionando pistas, y el final resulta sorprendente e inesperado. La historia se arma como un puzzle, dado que el testamento del pastor revela una serie de descripciones extrañas, sin nombres, que aluden a un tonto, un mal pastor, una oveja de invierno y dos asesinos.

A lo largo de la película, las ovejas que resuelven el crimen comprenderán qué significaba cada una de estas pistas prefiguradas en el testamento.

Claramente, esta línea que divide los dos mundos, el de la realidad humana y el de la fantasía de las ovejas parlantes, en algún momento se solapa. Esto puede molestar a un público adulto que busque completo realismo en la historia.

Sin embargo, quienes se dejen embarcar por este relato, ya sea de manera metafórica o literal, en el cual las ovejas hablan, piensan, reflexionan y tienen sentimientos al igual que un sujeto humano, transitarán por diferentes emociones. La película logra ser conmovedora, logra sacar risas y, finalmente, deja al espectador con una sensación de nostalgia y restablecimiento.

Las ovejas detectives aborda la importancia de preservar los recuerdos y también la necesidad de continuar la vida de una manera moral. La conexión entre el pasado y el deseo de hacer el bien en el presente aparece como una forma de perpetuar la memoria de aquellos que fueron importantes para nosotros.

Sin duda, se presenta como una comfort movie, recomendable por su intrigante hibridez y por la lucidez con que plantea que solo quienes recuerdan pueden reparar.

 

 

 

 

 

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Camila Gordillo Varas es profesora de lenguaje, magíster en literatura y actual estudiante del doctorado en literatura de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Investiga cruces entre literatura y cine, con énfasis en lo monstruoso, lo posthumano, lo gótico y las figuraciones del cuerpo en la cultura contemporánea.

 

 

 

 

Tráiler:

 

 

 

Camila Gordillo Varas

 

 

Imagen destacada: Las ovejas detectives (2026).

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