«El dilema de las redes sociales»: El documental de Netflix que enjuicia al negocio de las web

El largometraje de no ficción del realizador estadounidense Jeff Orlowski —el cual se estrenó en el Festival de Sundance a principios de 2020—, ya está disponible en la plataforma de streaming y devela un inquietante panorama sobre las estrategias que tienen los buscadores y los servicios de mensajería digitales para captar nuestra atención.

Por Sofía Stark Bittencourt

Publicado el 15.9.2020

 

Siempre conectados, ¿a qué precio?

Me gusta, like, compartir, suscríbete, seguir, me importa, me enoja. Todos ellos son términos, acciones y sensaciones que hemos ido incorporando a lo largo de la última década, o desde la aparición de las redes sociales, para reaccionar a diversos contenidos que se comparten en Facebook, Instagram, Twitter, Youtube, Snapchat, etcétera.

Estas acciones que parecieran ser amigables y parte de una nueva forma para relacionarnos no son más que la punta del iceberg de un perverso panorama que el documental El dilema de las redes sociales (Jeff Orlowski, 2020) desvela en un inquietante panorama sobre las estrategias que tienen estas compañías para captar nuestra atención, persuadirnos y acaparar nuestro (valioso) tiempo navegando por ellas.

El docudrama, que se estrenó en el Festival de Sundance a principios de este año, ya está disponible en la plataforma de streaming Netflix y reflexiona sobre las adicciones, el negocio y el poder que se esconde detrás de estas herramientas que dan una (falsa) idea de comunicación en una constante cascada de acciones.

La obra empieza con una cita a Sófocles: “Nada extraordinario llega a la vida de los mortales separado de la desgracia”, y poco a poco vemos entrar en escena a hombres y mujeres que, salta a la vista, están nerviosos y expectantes. Y es que es este el aspecto más atractivo de la cinta: son los mismos ex colaboradores de estas compañías los que revelan las estrategias que manejan las redes sociales para que permanezcamos, o necesitemos estar, atados a ellas.

Sin ir más lejos, Jeff Seibert, ex ejecutivo de Twitter, expone en una de las entrevistas: “Lo que quiero que la gente sepa es que todo lo que haces online es visto, rastreado y medido. Monitorean hasta la cantidad de tiempo que te detienes a ver una imagen”.

Quizás ese argumento no es nuevo, pero para que de verdad despertemos nos vapulea con otra cara mucho menos amigable… las plataformas sociales venden seguridad a los anunciantes con nuestra información y así es como pueden ir construyendo modelos de inteligencia artificial que predicen nuestras acciones. Mientras más avanzado y preciso sea este programa, mejor. Mientras más permanencia permita generar en los usuarios más éxito para la red social. De ahí que se nos vaya la hora haciendo scrolling a medida que vemos fotos y videos.

Y es que El dilema de las redes sociales revela un problema ético: Somos más rentables mientras más nos quedamos detenidos mirando la pantalla. Para refutar esta tesis deja al descubierto las técnicas de psicología utilizadas junto a programas de inteligencia artificial que logran predecir nuestra conducta y ofrecer contenido que nos mantenga constantemente conectados a ellas.

El documental, que a ratos parece apocalíptico y se vuelve angustiante, intercala las entrevistas con la ficción mediante caracterizaciones que retratan lo que los ex Silicon Valley confiesan a lo largo de este: “nos hemos convertido en la materia prima de esas máquinas de inteligencia artificial”, que junto con destruir nuestra manera de relacionarnos también han quebrado las normas sociales, las democracias y la verdad. De ahí que pareciera que el mundo está vuelto loco.

Es interesante como la obra dirige la atención hacia una alarma que hace rato hace ruido pero que nadie pareciera escucharla de verdad: “Si no pagas por el producto, entonces tú eres el producto”. Es decir, si un servicio es gratis, entonces la información, los datos y sobre todo el tiempo son la moneda de cambio.

No resulta sorpresivo entonces que los mismos creativos que inventaron el like de Facebook, y que formaron parte inicial del equipo de Pinterest e Instagram, llamen a repensar el uso de estas herramientas o más allá, eliminarlas.

Recomendado para verlo en familia y reflexionar sobre las crecientes cifras de depresión, ansiedad, suicidios, daño autoinfligido, deseo de perfección, cirugías plásticas adolescentes que tanto asombran; o para encender una luz en el oscuro horizonte de polarización social, adicciones y problemas de comunicación entre las personas. Todos síntomas, o derechamente manifestaciones, de una relación enfermiza con las redes sociales.

 

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Sofía Stark Bittencourt (Santiago, 1992) es periodista y se ha desempeñado en diversas áreas de las comunicaciones. Dentro de sus intereses están los deportes, la literatura, el cine, los documentales y las series. Es la creadora del blog @tengoalgopacontarte.

 

 

 

Tráiler:

 

 

Sofía Stark Bittencourt

 

 

Imagen destacada: Skyler Gisondo en The Social Dilemma (2020).