«Ella», de Cristián Villalobos: El insondable pronombre

En este poemario los claroscuros de su protagonista -una, mil, todas- se desdoblan en erotismo, soledad y cicatrices, aún bajo la tierra, donde sigue respirando y renaciendo, sin principio ni final e indeterminada como el libro mismo, como su misma existencia mutada y reconvertida.

Por Malú González Cortés

Publicado el 27.1.2020

Ella duele, traspasa, sobrepasa. Ella es tan común y corriente que se desborda en particularidades, en pedazos de piel vieja y nueva, siempre precoz aunque a punto de jubilarse. A Ella la leí con la angustia de quien lee una verdad y con el placer de quien se refugia en mentiras, en cigarros robados a la muerte, en deseos inconclusos, en amantes inconvenientes. A Ella la absorbí como se absorbe el alcohol en una noche de verano, rápido, sin pensarlo demasiado, pero sabiendo que la resaca emocional me duraría por mucho tiempo.

Y por suerte. Porque a diferencia de otras fiestas, en ésta me encontré a mi madre, a una que otra amiga o lo que fue de ellas, a esa mujer indescifrable de una familia más indescifrable aún, a tantas de mis propias versiones y acaso de las que podría llegar a ser en una dimensión que, al igual que la suya, nos quiso fabricar a la medida. A la medida de un cuerpo al que se bautizó como “femenino”, de una silla en la mesa del comedor, de un lugar en la fila del supermercado, de uno de los lados de la cama matrimonial. Lejos del estereotipo y a ratos bordeándolo, Ella es la cara misma de la contradicción, esa que sólo los buenos libros saben retratar sin juicio, pero con dolorosa certeza. Éste, sin lugar a dudas, es uno de ellos.

Directo sin caer en lo simplista, romántico sin empalagar, Ella no es el retrato de una víctima ni una letanía de desgracias; en este poemario los claroscuros de su protagonista -una, mil, todas- se desdoblan en erotismo, soledad y cicatrices, aún bajo la tierra, donde sigue respirando y renaciendo, sin principio ni final e indeterminada como el libro mismo, como su misma existencia mutada y reconvertida.

 

1

Ella era sola

Única

Pero tenía un poquito de todas

Era el relámpago de media noche

y la espiga que se mece con la brisa de verano

Ella es el universo

Ella es el grano de arena

 

2

Ella tenía cara de cabra chica

Iba para los 40 pero tenía cara

de cabra chica

Tenía ojos inocentes

pero una mirada

que conocía

la creación del universo

 

3

Ella tenía una pistola en la cartera

y un grillo en el corazón

 

4

Ella no creía

en el matrimonio y tuvo 3

No le gustaban los niños

 y tuvo 1

Y 3 amantes

3 enemigos

2 abortos

1 pérdida

4 casas

2 nanas

2 autos

1 ideal deslavado

1 gran pena

Le quedan 5 años de vida

 

5

Cada vez que Ella

empieza un libro nuevo

Primero lo mira por todas partes

Luego lo abre con cuidado

Le toma el olor

Lee la última página

y lo abraza con cariño unos minutos

 

6

Ella lloraba cuando

arrancaba una zanahoria

de la tierra

Cuando cortaba el pasto

Cuando quebraba los tallarines

Cuando llovía

Ella también lloraba

Pero cuando él cruzó la puerta

Ni una lágrima

 

7

Había tanta gente

y ninguno se parecía

a Ella

 

8

Cuando Ella por fin

abrió las piernas

bandadas de pájaros

se vinieron contra mi

Millones de colores

me rodearon

Y un aroma desconocido

 inundó la vida entera

 

9

A Ella le gustaba

que la tocaran con cuidado

Con firmeza y delicadeza

Con la mano entera

Que la apretaran un poco

pero solo un poco

A Ella le gustaba sentirse firme

Sentirse como una palta

a punto de madurar

 

10

Ese día

Ella se despertó

con un poco de tos

Con dolor de espalda

Un poquito de pena

y sin nadie al lado.

 

Cristián Villalobos Garnham (Viña del Mar, 1969) es publicista y poeta (así dicen). Ella es su primer poemario publicado en forma independiente y producido por la Micro Editorial Casa en Blanco. Realizó un Taller de Edición Literaria dirigido por Paula Ilabaca y ha participado en los Fanzines Piel y Ojos y Lengua de la mini editorial Esto es un fanzine y en Duelo para el proyecto poético Tengo una herida.

 

«Ella», de Cristián Villalobos (Micro Editorial Casa en Blanco, 2019)

 

 

Crédito de la imagen destacada: Cristián Villalobos Garnham.