[Crítica] «Pisar la tierra con libertad»: La rebeldía como una forma de estar en el mundo

Esta antología dedicada a Henry David Thoreau —preparada por Paidós— reúne una serie de textos extraídos de sus célebres libros, «Desobediencia civil» (1849), «Walden» (1854) y «Caminar» (1862), donde el filósofo estadounidense expone sus aprehensiones sobre lo que las normas dictan arbitrariamente.

Por Cristián Brito Villalobos

Publicado el 15.6.2026

Vivir sin acatar las reglas establecidas por lo que dicta la moral y lo civil. Escapar de las leyes, de los impuestos y cuanta convención social existe. Henry David Thoreau, nacido el 12 de julio de 1817 en Estados Unidos y fallecido a los 44 años en la misma ciudad donde nació, Concord, fue filósofo, ensayista, poeta y, sobre todo, un crítico de las normas establecidas por el Estado y los gobiernos.

Pisar la tierra con libertad (Paidós, 2026) reúne una serie de textos extraídos de sus célebres libros, Desobediencia civil (1849), Walden (1854) y Caminar (1862), donde el filósofo expone sus aprehensiones sobre lo que las normas dictan arbitrariamente.

Con toda su obra, Thoreau es un referente imprescindible e ineludible para quienes buscan formas de vida que vayan en concordancia con la libertad. Sus narraciones suelen ser incómodas, especialmente considerando la época en que fueron escritas. El pensador nos interpela con fuerza por su defensa radical de la conciencia individual, su amor por la naturaleza y su total rechazo a las injusticias sociales.

Leer a Thoreau es oír a un hombre que no acepta la sociedad como es, entonces transforma la rebeldía en una forma de estar en el mundo.

 

Una invitación a reflexionar sobre lo que somos

En Desobediencia civil, Thoreau analiza distintos conceptos sobre la sociedad y cómo el hombre ha formado un sistema en el cual el engranaje principal es proveer el bien común. Eso es teoría para el autor, donde el solo hecho de estar sometidos a leyes ajenas, ya es un atentado en contra de la libertad.

Así, en este capítulo en particular, se ahonda sobre el pensamiento y cómo se estructura la sociedad política y socialmente. En el apartado Walden, el filósofo realiza una profunda reflexión sobre lo que se entiende por frivolidad y lo que realmente necesita el hombre para sobrevivir.

Su obra está destinada a aquellos que no son ricos, que deben trabajar duro para obtener lo que les alcanza para vivir justo y a veces manteniendo una familia. Entonces la frivolidad va de la mano con el exceso, con la necesidad de acumular objetos que denoten una superioridad moral y social.

Thoreau considera que el hombre no habita un lugar determinado, sino que pertenece completamente a la naturaleza, que es el origen, donde surgió la vida. El filósofo plantea que el mejor ejercicio, no sólo físico, sino que también mental, es el caminar y perderse.

Caminar sin sentido ni dirección. Caminar para uno mismo, alejarse para encontrarse con la persona que nos habita, con lo que se llama espíritu, y, en este sentido, el autor afirma que la presencia de Dios es potente, más aún cuando estás en medio de un bosque gigantesco que cada día parece secarse más.

Leer a Thoureau es necesario. En tiempo en que la codicia y autoritarismo dirigen el mundo, hay que revelarse. Luchar a la contra para vivir en paz, libertad y en armonía con el mundo. Pisar la tierra con libertad es una invitación a reflexionar sobre lo que realmente somos y el papel que desempeñamos en la sociedad. Una lectura urgente.

 

 

 

 

 

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Cristián Brito Villalobos (Antofagasta, Chile, 1977), además de poeta y escritor es periodista titulado en la Universidad Católica del Norte y magíster en literatura de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

 

«Pisar la tierra con libertad» (2026)

 

 

 

Cristián Brito Villalobos

 

 

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