Casi un centenar de poetas hombres y mujeres (70 para ser más específicos) escribieron en la antología «Mi relación con el Mar», editada por la Filial Valparaíso de la Sociedad de Escritores de Chile, en un texto que fue presentado en el Palacio Rioja de Viña del Mar.
Por Jaime Hales Dib
Publicado el 13.6.2026
En Valparaíso, ciudad llena de rincones, plena de contrastes, donde la sencillez y la creatividad bullen, donde las elegancias de antaño conviven en su inevitable decadencia con el empuje de numerosas personas (incluso a veces los que dirigen el municipio), la poesía se abre paso constantemente.
La Sociedad de Escritores de Chile tiene en su filial de Valparaíso a un equipo de escritores que siempre están impulsando nuevas actividades. Es verdad que las convocatorias no tienen respuestas masivas, pero nada en la poesía es así, salvo cuando los poetas nos aliamos con los músicos.
Probablemente el texto de Alturas de Macchu Picchu no se habría popularizado tanto sin Los Jaivas, pese a ser parte de una obra monumental del poeta Pablo Neruda. Son pocas pero memorables las jornadas en que actividades poéticas juntan a 300, 500 o 1.000 personas y ello sucede cuando los medios de comunicación, las universidades y algunas veces grandes empresas apoyan estas presentaciones.
En Valparaíso pasan cosas interesantes y el esfuerzo del poeta Hernán Narbona que preside la filial es encomiable, sobre todo porque ha logrado conformar grupos de trabajo que están abriendo puertas. Poetas porteños hay muchos, hombres y mujeres, a los que se suman los de Viña del Mar y otras comunas aledañas. Cada actividad poética resulta emocionante por la calidad de la obra que se presenta y por el entusiasmo de las personas que acuden a participar del acto.
Tres acontecimientos poéticos ocurrieron en el helado último fin de semana de mayo, culminación del llamado «mes del mar». SECH – Valparaíso convocó en marzo a los escritores chilenos a escribir sobre su personal relación con el mar, teniendo como plazo el 23 de abril, día del Libro. Fueron seleccionadas 40 obras de mujeres y treinta de hombres de distintos puntos del país e incluso de chilenos que viven en el extranjero.
La presentación se programó en dos partes, los días 29 y 30 de mayo.
Una gota más de amor y de belleza
Ese viernes 29 se inició con otro acontecimiento: Emilio Neira, poeta de larga trayectoria, presentó su nueva obra Ruidos y silencios, en el Club Alemán. Ese antiguo local, resto de glorias pasadas que sobrevive en la deteriorada calle Salvador Donoso gracias a la dedicación y el esfuerzo de quienes allí trabajan, fue el espacio elegido por los integrantes de la Cofradía Hermética Les enfants terribles, a la que pertenece el poeta, para la presentación de su libro.
Viernes a las 12.30 horas no parece un buen momento para un acto así, sin embargo la sala estaba llena, más de 50 personas, todos puntuales y con un entusiasmo digno de la obra que se nos entregaba. S
e percibía cariño, vitalidad, en una combinación de hombres y mujeres de distintas edades perfectamente integrados para escuchar la lectura del prólogo que escribió Walter Garib en la voz de Vilma Orrego, seguir con atención los comentarios de los presentadores, oír la música joven de personas cercanas a Emilio con la que se cerró la ceremonia.
Pero antes del cierre habló el poeta, que leyó un texto sobre otros poetas que influyeron en su proceso creativo hasta ahora. En el curso de la lectura su emoción lo desbordó y en un instante dijo «hasta aquí no más», interrumpió su recitación y estallamos en aplausos.
El espíritu de los cófrades nos hizo sentir a todos parte de esa hermandad poética que trasciende idiomas, edades, circunstancias, estilos, posiciones sociales o políticas, hasta la riqueza o la pobreza. Allí estábamos todos contentos.
Con todo, en la tarde se presentaba la antología Mi relación con el mar en el Palacio Rioja de Viña del Mar, actividad que contó con el respaldo del municipio manifestado con la activa presencia del encargado de Cultura, también poeta.
El frío que hacía a las 6 de la tarde impidió a muchos escritores de más edad que viven en los pueblos cercanos llegar hasta la ceremonia. Revestida de cierta solemnidad, con apoyo tecnológico y la presencia del artista visual Mauricio Díaz Castro —quien regaló su trabajo estético para el libro—, gozamos los presentes leyendo nuestras obras ante los compañeros de oficio.
Los textos no tenían más de 250 palabras, siendo su brevedad un requisito que facilitó la publicación, la lectura y la calidad poética. Porque la poesía, en prosa o verso, es concisión y belleza. Fue hermoso, alegre, emocionante. Los escritores se notaban conmovidos al leer y más de una persona soltó lágrimas al revivir su propia relación el mar.
Dolor, emociones fuertes, alegrías, amor, miedo, todo circulando en el contexto de ese mar que algunos llamaron amigo, otros le decían padre o hermano y muchos dijeron que «la mar» es madre.
En la mañana del día 30, pese al frío inclemente, el acto culminó con una travesía en lancha de muchos de nosotros por la bahía de Valparaíso. Embarcamos en el muelle Prat y durante el trayecto, tratando de ver la ciudad tras la bruma, combatimos el frío con el espectáculo de escritores leyendo su texto de pie en la proa, resistiendo el viento, animado además por el tripulante Brian cuyo objetivo era ayudarnos con los chalecos salvavidas, hacernos reír y mantener vivo el entusiasmo.
La obra de estos escritores no cambió ni los discursos presidenciales ni el clima ni las guerras en el mundo. Pero representa una gota más de amor, de belleza, de creatividad para proclamar que el ser humano es mejor que esas luchas de poder entre egocéntricos que creen que su riqueza, su violencia, sus posiciones, es lo único que vale.
¿Una gota de agua en el mar?
No.
Una nueva planta que crecerá en el desierto. Gracias al mar.
***
Jaime Hales Dib (1948) es un abogado formado en la Universidad de Chile, poeta, narrador y profesor.
En 1995 fundó la Academia de Estudios Holísticos SYNCRONIA, luego fue agregado cultural en México durante el gobierno del Presidente Ricardo Lagos Escobar. También formó parte del directorio y fue secretario general de la Sociedad de Escritores de Chile (Sech).
Además, integró el Consejo Nacional del Libro y la Lectura de Chile, participó en la comisión redactora de la Ley del Libro, fundó la Editorial Casa Doce, ha publicado varios textos de su autoría y ha dado recitales poéticos en diversas ciudades tanto de Chile como del extranjero (Francia, España, Estados Unidos, Colombia, Ecuador, Panamá, Uruguay, Argentina y México)

Imagen destacada: Escritores de Valparaíso.



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