[Crítica] «Los diarios de Emilio Renzi»: Crear su propia leyenda como escritor

El primer volumen, «Años de formación», se extienden desde el año 1957 hasta el año 1967. Momentos trascendentales en la vida de Ricardo Piglia. El primero, cuando decidió instalarse en La Plata a estudiar, alejándose de su familia. El segundo, la temporada que recibió su primer reconocimiento internacional, Casa de las Américas, junto con la publicación de su primer libro de cuentos, «La invasión».

Por Cristián Uribe Moreno

Publicado el 23.8.2026

Ricardo Piglia (1941 – 2017) fue un destacado escritor argentino que durante su carrera trabajó cuentos, novelas y ensayos.

Alternando con su carrera académica y su trabajo literario, participó en editoriales, tradujo y difundió a escritores poco conocidos en su tierra, esencialmente de novela negra, género que cultivó con gran estilo y singulares innovaciones, divulgador en general de la palabra escrita, fue un monstruo de las letras latinoamericanas.

Nacido como Ricardo Emilio Piglia Renzi, el autor rioplatense desde muy temprano su vida la dedicó a la literatura. Debido a ello, llevó durante años unos cuadernos, en total 327, en los que anotó de manera rigurosa hechos y reflexiones que le sucedían en el día a día.

Años antes de morir, se dedicó a corregir, ordenar y editar dichos textos, publicándolos entre los años 2015 a 2017, temporada de su deceso.

La editorial Anagrama los publicó cada uno en su momento y ahora, en su colección Compendium, los ha reunido bajo el título: Los diarios de Emilio Renzi. De esta manera, en un voluminoso libro, se pueden leer los tres títulos juntos: «Años de formación», «Los años felices» y «Un día en la vida».

Al entrar en estos «diarios», lo primero que hay que tener en cuenta, es que el título puede ser engañoso. Pese a que los textos tienen un orden cronológico y aparecen subtitulados por el día que fueron escritos, no se puede hablar derechamente del género autobiográfico de «diario de vida».

Las páginas de sus diarios están atravesadas por comentarios literarios, cinematográficos, teatrales y políticos, tramas de futuros relatos, cuentos, junto con hechos que se asocian a la biografía de Ricardo Piglia. De lo que se lee, es difícil determinar qué es cierto y qué no.

Sí existen, como lo afirman académicos, una base de experiencias reales, pero están procesadas por la memoria y la invención, concebidas por Ricardo Piglia no para narrar una vida privada, sino para, por medio de su alter ego Emilio Renzi, crear su propia leyenda como escritor.

 

Dar sentido a una vida

El primer volumen, «Años de formación», se extienden desde el año 1957 hasta el año 1967. Momentos trascendentales en la vida de Piglia. El primero, cuando decidió instalarse en La Plata a estudiar, alejándose de su familia. El segundo, la temporada que recibió su primer reconocimiento internacional, Casa de las Américas, junto con la publicación de su primer libro de cuentos La invasión.

Con todo, esta primera entrega mezcla su vida divida entre su ansia de escribir y leer, su proceso de crecimiento, con un objetivo claro, hasta convertirse en un conocido autor de la nueva camada de narradores que despuntaban en la literatura argentina.

La fusión de hechos biográficos y literatura, lo muestran como un activo sujeto intelectual, político y académico. Una persona cuyos primeros recuerdos los asocia a la literatura; que de adolescente los libros se convirtieron en el centro de su periplo vital; y que poco a poco, la predilección por la lectura y la escritura se transformaron en su labor principal.

Ricardo Piglia en vida pudo revisar sus cuadernos y seleccionar, limpiar y depurar aquello que le debió hacer sentido en su vida hacia el fin mayor: el convertirse en escritor.

Por lo que Los diarios de Emilio Renzi, por un lado, son un mecanismo de autoafirmación de un sujeto intelectual dando una configuración a una vida dedicada a la literatura. Y por otro lado, la confirmación de que el monstruo literario en que se convirtió Piglia, fue una conciencia que trabajó desde sus primeros años, con un fin determinado. En este sentido, el propio Renzi/Piglia comenta:

«Cuando uno piensa en sí mismo e intenta reconstruir lo que ha vivido naturalmente, usa una forma narrativa y encadena los acontecimientos con una lógica causal, pero la vida no obedece a esas reglas y todo se da confusamente y al mismo tiempo» (p.326).

Este proceso de ordenamiento de una vida, se puede entender en uno de los hechos que aparece a menudo en los registros de este volumen. La estrecha relación que el protagonista tiene con su abuelo, de origen italiano que luchó en la Primera Guerra Mundial: Emilio Renzi.

El abuelo tiene un extenso archivo de cartas de soldados, papeles oficiales y mapas de ese entonces. Y pide a su nieto que le ayude a ordenar esos archivos, dándole un estipendio por esto. Durante años crecerá bajo la imagen de ese hombre que pasa horas leyendo muy concentrado. Figura fundamental en la vida de Piglia, le da la oportunidad de dar sentido a una vida, igual que lo haría el escritor décadas después con sus propios cuadernos.

 

Subtítulo

Vemos en estos años de formación a un escritor algo inmaduro, titubeante y pobre pero decidido a triunfar y convertirse en escritor. Mientras tanto pasa de estudiante a profesor en la Universidad de La Plata, viviendo de traducciones, ediciones y antologías, o de la generosidad de amigos y familiares. Y anotadas están también sus relaciones amorosas de juventud varias y variadas.

No obstante, es la literatura el tema que ocupa más espacio en los diarios, en estos se puede seguir tanto lo que Renzi/Piglia escribe como lo que lee: el autor demuestra en estas páginas ser un lector y un crítico atento, intuitivo y muy consciente de la técnica y sus posibilidades.

En esta parte del relato están algunas de sus mejores líneas en relación a los escritores de su tiempo y otros no muy leídos en ese entonces. La adoración que siente por Borges; su predilección por otros escritores argentinos como Ezequiel Martínez Estrada, Miguel Briante, Rodolfo Walsh; su fascinación por Cesar Pavese, Henry James, Ernest Hemingway o James Joyce; así como también sus irónicos comentarios por algunos de sus contemporáneos, por ejemplo, de Ernesto Sabato comenta: «La solemnidad de la prosa de Sábato lo lleva —sin tregua—, una y otra vez, al ridículo» (p. 230).

Así, esta primera parte de Los diarios de Emilio Renzi. Los años de formación es solo una pincelada de un autor que concibe de manera consciente la relación vida y literatura. Que es lúcido al momento de crear esta «ilusión» que se configura en pos de un fin determinado, el ser escritor, y que ve en la literatura la mejor manera de comprender lo informe e irracional: «la literatura permite percibir el caos de la experiencia y la carencia de un sentido que permite soportar la vida» (p. 325).

 

 

 

 

 

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Cristián Uribe Moreno (Santiago, 1971) estudió en el Instituto Nacional General José Miguel Carrera, y es licenciado en literatura hispánica y magíster en estudios latinoamericanos de la Universidad de Chile.

También es profesor en educación media de lenguaje y comunicación, titulado en la Universidad Andrés Bello. Aficionado a la literatura y al cine, y poeta ocasional, publicó asimismo el libro Versos y yerros (Ediciones Luna de Sangre, 2016).

 

«Los diarios de Emilio Renzi», de Ricardo Piglia (Editorial Anagrama, 2025)

 

 

 

Cristián Uribe Moreno

 

 

Imagen destacada: Ricardo Piglia.

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