[Crítica] «Viaje al cuarto de una madre»: Pequeños gestos compartidos

La ópera prima de la joven realizadora española Celia Rico Clavellino ha causado una grata impresión entre las audiencias y la crítica especializada. En Chile, la galardonada obra audiovisual es distribuida por Arcadia Films y puede visionarse a través de la plataforma de streaming de Cinemark.

Por Alejandra Boero Serra

Publicado el 18.3.2021

«La muerte y la vida se desgarran entre sí como el silencio y el rayo».
Georges Bataille

Si hay algo que se impone a primera vista en la película dirigida por Celia Rico Clavellino es el clima de intimidad. Una intimidad cosida con pequeños gestos cotidianos que las protagonistas —Lola Dueñas y Anna Castillo— actúan con sensibilidad y destreza.

Encerradas entre cuatro paredes y en el proceso de duelo por la pérdida del esposo y el padre, madre e hijas se disputan un espacio en las que ambas sienten que se les va la vida. Estrella (L. Dueñas) tarda en darse cuenta que Leonor (A. Castillo), tarde o temprano, se irá de la casa familiar en cuyos límites no encuentra su lugar.

El viaje y con él la distancia viene a (des)acomodar y descomprimir una atmósfera claustrofóbica. A partir de allí ya no serán las habitaciones enfrentadas sino las voces desde el teléfono móvil las que darán cuenta de esa relación especular y de complementariedad.

Dos intérpretes de lujo, una directora zen y una escenografía austera dan vida a una historia mínima. Con recursos estéticos y técnicos tradicionales se mueven los engranajes para que la narración llegue al espectador por el lado de la emoción. Emoción que en las imágenes nos llegan contenidas.

Una historia pequeña sobre el nido vacío en un pequeño pueblo español que bien puede ser otro en cualquier latitud.

La guionista y directora ha recibido por su ópera prima un cálido apoyo del público y ha cosechado premios en el Festival de San Sebastián en la sección Nuevos Realizadores y cuatro premios Gaudí, entre otros los correspondientes al mejor guión y a las actuaciones principales más destacadas.

 

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Alejandra M. Boero Serra (1968). De Rafaela, Provincia de Santa Fe, Argentina, por causalidad. Peregrina y extranjera, por opción. Lectora hedónica por pasión y reflexión. De profesión comerciante, por mandato y comodidad. Profesora de lengua y de literatura por tozudez y masoquismo. Escribidora, de a ratos, por diversión (también por esa inimputabilidad en la que los argentinos nos posicionamos, tan infantiles a veces, tan y sin tanto, siempre).

 

 

 

Tráiler:

 

 

Alejandra Boero Serra

 

 

Imagen destacada: Viaje al cuarto de una madre (2018).