«Un abismo sin música ni luz», de Juan Ignacio Colil: La fragilidad del pasado en Chile

Esta es una novela de alta complejidad, de fácil lectura y de pasajes que ahondan de tal manera en la violencia, que su coherencia con la brutal historia de la dictadura militar y la subsiguiente transición a la democracia, liderada por una coalición política autodenomina como «progresista», nos hace pensar que estamos frente a un largometraje documental de índole literaria, pero basado en la infame trayectoria republicana de nuestro país.

Por Ramiro Villarroel Cifuentes

Publicado el 16.4.2020

A medida que nos vamos internando en la trama de Un abismo sin música ni luz (Lom Ediciones, 2019) comprendemos la complejidad del montaje tanto de las escenas que se suceden dinámica y vertiginosamente, así como de los tiempos que aborda esta novela sólidamente diseñada y cuyas temáticas trabajan componentes ineludibles para la comprensión del Chile de hoy.

Si bien es cierto lo primero que viene a la cabeza es que se trata de una novela negra en la cual se orquestan asesinatos, intriga, violencia, desapariciones, un detective y uno o unos asesinos o criminales, el principal motivo de esta ficción literaria es la memoria como imagen y sentido de una atmósfera que lo inunda todo, hechos o acciones, tiempos y espacios.

En cuanto a la voz narrativa o hablante, éste pareciera ir descubriendo junto al lector el desarrollo del texto, lo que genera intriga y expectación, el que a su vez se compone de un lenguaje descriptivo muy natural y espontáneo, que estimula al acto lector, cuestión que se puede interpretar como una muy generosa consideración para con quien lee.

Destaca la manera de engranar cada uno de los sesenta y seis capítulos que abordan periodos históricos y cronológicos de por lo menos treinta años de luz y oscuridad. En las escenas de los años ochenta podemos interiorizarnos de la macabra manera de operar de militares junto a civiles, que juegan sádicamente a ubicarse por sobre la vida y la muerte, escudados por la impunidad de la posición económica o el uniforme.

Alrededor de la década de 2000, vemos escenas llenas de intriga sobre la que se cierne la sombra del silencio. En esta novela se vive un presente como secuela e injusticia, como amenaza velada y como limbo en que lentamente se disuelve toda verdad y cualquier certeza. En esta novela nos entendemos falibles ante el horror de la dictadura.

Los personajes presentan en general un dibujo de personalidad bien trabajado, donde los detectives, activos e inactivos, despliegan el juego de relaciones entre víctimas y victimarios donde siempre hay un doble motivo o intención a partir de los crímenes imbricados que van marcando la evolución del macabro conjunto.

Las instituciones involucradas en la trama de la novela como locaciones, le otorgan al relato una potencia que surge por las distintas dimensiones de lo humano en relación y conflicto, como es el caso del ejército, la policía de investigaciones, el frío Servicio Medico Legal y otros lugares o localidades como el litoral del norte o el paisaje urbano de Santiago, playas como exteriores e interiores de café.

Si arriesgamos un poco más, podemos comparar esta novela con la pintura cubista, la que nos permite observar un mismo objeto desde múltiples puntos de vista, donde cada uno de los cuales nos revela un aspecto nuevo del mismo, y donde las acciones por lo general encuentran un correlato fuera de cuadro muy significativo.

Una novela de alta complejidad, de fácil lectura y de momentos que ahondan de tal manera en la brutalidad, que su coherencia con la historia de la dictadura y la subsiguiente transición a la democracia nos hacen pensar que estamos frente a un documental literario que nos toma por sorpresa porque, como dice uno de los personajes del libro: “uno nunca sabe lo que le depara el pasado” (p. 189).

 

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Ramiro Villarroel Cifuentes (Temuco, 1974). Escritor, poeta, ensayista y crítico literario, también se desempeña en la producción ejecutiva de actividades culturales en distintos formatos y géneros principalmente en Temuco y la Araucanía.

 

«Un abismo sin música ni luz», de Juan Ignacio Colil (Lom Ediciones, 2019)

 

 

Ramiro Villarroel Cifuentes

 

 

Imagen destacada: El escritor chileno Juan Ignacio Colil.