[Crítica] «Tár»: La Quinta Sinfonía de Gustav Mahler tiene una nueva víctima

Si la hermosa partitura del compositor y músico austríaco derivaron en el derrumbe psíquico y emocional de Dirk Bogarde en la «Muerte en Venecia», de Luchino Visconti, en esta sobria y transparente joyita audiovisual del enigmático Todd Field, sus pistas sonoras ayudan a sobrevivir en la lucha de su reafirmación identitaria, a una inolvidable Cate Blanchett.

Por Enrique Morales Lastra

Publicado el 26.1.2023

Las cualidades artísticas y cinematográficas de este tercer largometraje de ficción dirigido por el realizador y actor estadounidense Todd Field (1964), se basan en gran medida en la magnífica interpretación principal otorgada por el despliegue ante la cámara de una excepcional Cate Blanchett.

El suspenso, los detalles dramáticos, escénicos y sonoros, siempre son menos en su categorización frente a esa portentosa actuación, que de seguro le concederá un nuevo Oscar a la actriz de origen australiano.

Luego, Tár (2022), es un filme que reúne en su elenco a otras intérpretes europeas privativas para cualquier director: la alemana Nina Hoss, y la francesa Noémie Merlant. Así, ese reparto de primera línea fortalece las virtudes en específico de Blanchett, y refuerzan la factura artística de un filme rodado con una estrategia segura, por largos pasajes un tanto convencional en el estilo de su relato, pero eficaz en sus resultados globales y de conjunto técnico.

En efecto, aquí Field es más conservador que en su última entrega, la lejana en el tiempo de su estreno, Little Children (2006), y apuesta por la narración de una serie de ordenados elementos audiovisuales, que finalmente entregarán las claves del desarrollo emocional y argumental al cual se expone a la protagonista.

La sofisticación moderna y retro de Berlín, la capital alemana, las luchas profesionales y de ego al interior de una destacada agrupación filarmónica, componen la geografía dramática y escénica a través de la cual, la avasalladora Lydia Tár —arriba de su exclusivo auto deportivo y de sus viajes intercontinentales en jet privados—, dejará los cabos sueltos de unos comportamientos suyos, íntimos y sociales, que rozan la frontera del llamado abuso de poder.

Mientras, la orquesta conducida por Tár —quien se encuentra emparejada con una integrante del conjunto musical docto (Sharon), y también ha asumido la paternidad de la hija de aquella—, prepara el inicio de una nueva temporada de conciertos, cuyo comienzo estará signado por la ejecución en vivo de la famosa Sinfonía n.º 5 en do sostenido menor de Gustav Mahler (1902).

 

Una mujer brutal

Así, los eventos que sobrevienen a la famosa directora orquestal (una intrépida norteamericana en el corazón de Europa), rezuman los sinsabores de una mujer desdeñosa de algunas cuidadas formas, y asimismo comprueban el ejercicio de una audacia mal aplicada, en su obsesión rencorosa hacia quienes se negaron u opusieron a sus caprichos y desequilibrios de diversa índole.

Economía de recursos narrativos, y la siempre llamativa «frialdad» de su fotografía (la realidad dura y al desnudo, aunque bella en esos espacios de lánguidas luces germanas), transforman la cinematografía de Field en una experiencia estética y audiovisual, donde la existencia entrega su respuesta definitiva en breves segundos de intensidad dramática, pero los cuales dejan sus secuelas persistentes e invisibles en los involucrados, por lo menos, durante una vida entera.

Con esas palabras, se podría definir la sensación de padecer una «pérdida» en esa filmografía compuesta, ahora, de solo tres largometrajes.

De alguna manera, es en su alta estima de sí misma, la conciencia de su valía artística, el condicionante que genera en el personaje principal de Lydia Tár su resiliencia final ante la adversidad y la extrema soledad que sufre el ser marginado.

El resultado es el singular desenlace de un filme hipnótico y cautivante desde el primer minuto, y en secuencias que retratan la prestancia física y psicológica, a lo largo de pragmáticos 158 minutos de metraje, en torno a la fenomenal actriz que es Cate Blanchett.

Tár tiene seis nominaciones para los venideros Premios Oscar que se conocerán el próximo día 12 de marzo, en el Dolby Theatre de Los Angeles, incluyendo menciones para disputar las estatuillas destinadas a la mejor película, a la mejor dirección, y al mejor guion original.

 

 

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Tráiler:

 

 

Imagen destacada: Tár (2022).